DOMINGO XXX TIEMPO ORDINARIO, CICLO C La oración humilde consiste en decirle a Dios toda la verdad, que lo necesitamos, darle gracias por todo lo bueno que nos da y pedirle perdón por todas las faltas.
Cristo no nos quiere ingenuos sino despiertos, conscientes y capaces de leer lo malo que sucede en el mundo, lo que lo causa y las consecuencias que trae.
Todo pecado tiene consecuencias, pecar a conciencia es mucho más grave que hacerlo por ignorancia y todos tenemos responsabilidad al conocer la voluntad de Dios.
Si la Palabra de Dios es la luz no solo encontrarás en ella una realidad en profundidad sino que podrás escribir en esa realidad palabras de salvación y gracia.