Primera lectura. Lectura del libro de Isaías 35, 4-7a. Decid a los inquietos:
«Sed fuertes, no temáis. ¡He aquí vuestro Dios!
Salmo. 145, 7. 8-9a. 9bc-10. Alaba, alma mía, al Señor.
Segunda lectura. Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 1-5. No mezcléis la fe en nuestro Señor Jesucristo con la acepción de personas.
Evangelio. san Marcos 7, 31-37. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es, «ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.