Hablar de una herencia espiritual puede sonar inspirador. Pero hay una pregunta que inevitablemente aparece:
¿Y eso también es para mí?
Quizás piensas que Dios tiene un propósito para personas extraordinarias, para quienes tienen grandes talentos, una historia admirable o una fe que parece inquebrantable.
Pero ¿y si la herencia de Dios no comienza con lo que has logrado, sino con quién eres delante de Él?
Este episodio explora la posibilidad de que Dios haya depositado en tu vida mucho más de lo que todavía puedes reconocer: una identidad, dones, experiencias, un llamado y un propósito que no dependen de una vida perfecta ni de un pasado sin errores.
Porque quizá no estás llamado a inventar quién eres ni a fabricar un propósito.
Quizás estás llamado a descubrir lo que Dios ya comenzó a formar en ti.
Y entonces aparece una pregunta todavía más profunda:
¿Quién soy yo delante de Dios para ser llamado su hijo y, por lo tanto, heredero?