El brote en una residencia de ancianos de Madrid con veinte contagios demuestra que las vacunas funcionan, porque solo siete han necesitado ingreso en el hospital y no hay ningún fallecido, pero al mismo tiempo advierten de la importancia de mantener todavía ciertas medidas de protección porque, pese evitar el desarrollo de una enfermedad grave, el infectado puede contagiar, aunque lo haga menos.