Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

By Hoy En OracionReligion & Spirituality
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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Lunes 8 de Abril | Anunciación Del Señor | 5 Minutos de Oración en el Hogar
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    Evangelio Diario
    LITURGIA – 08 DE ABRIL DE 2024
    Primera Lectura Apocalipsis 12, 7-12
    Salmo 137
    Segunda lectura Hebreos 10, 4-10
    Evangelio Lucas 1, 26-38

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la mañana):
    Nos ponemos en tu presencia Dios bondadoso y Padre nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día pues despertamos una vez más al conocimiento de nuestra propia existencia que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir ante tu presencia si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya por el gran amor del cual nos has hecho participar. De tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos ante la grandeza de tu majestad a los Cinco Minutos de Oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la tarde):
    Estamos reunidos Señor para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron disfrutamos tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad a la que nos llamaste desde el principio de nuestra existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos, tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos Cinco Minutos de Oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu palabra. Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad. Padre Nuestro…


    LECTURA DEL DÍA
    Apocalipsis 12, 7-12
    En el cielo se trabó una gran batalla: Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón. El dragón y sus ángeles lucharon ferozmente, pero fueron vencidos y arrojados del cielo para siempre. Así, el dragón, que es la antigua serpiente, la que se llama Diablo y Satanás, la que engaña al mundo entero, fue precipitado a la tierra, junto con sus ángeles.

    Entonces yo, Juan, oí en el cielo una voz poderosa, que decía: "Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías, porque ha sido reducido a la impotencia el que de día y de noche acusaba a nuestros hermanos, delante de Dios. Pero ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el testimonio que dieron, pues su amor a la vida no les impidió aceptar la muerte. Por eso, alégrense los cielos y todos los que en ellos habitan".
    Segunda lectura
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 10, 4-10
    Hermanos: Es imposible que la sangre de toros y machos cabríos pueda borrar los pecados. Por eso, al entrar al mundo, Cristo dijo conforme al salmo: No quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio me has dado un cuerpo. No te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije –porque a mí se refiere la Escritura–: “Aquí estoy, Dios mío; vengo para cumplir tu voluntad”.
    Comienza por decir: No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado –siendo así que es lo que pedía la ley–; y luego añade: Aquí estoy, Dios mío; vengo para cumplir tu voluntad.
    Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez por todas.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 1, 26-38
    En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
    Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
    El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.
    María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.


    ORACIÓN FINAL COMUNITARIA
    Del 1 al 8 de Abril de 2024.
    Hermanos en la celebración del “Triduo Pascual” de nuestro Señor y Maestro hemos recibido una propuesta muy exigente. Conociendo nuestra debilidad, dirijámonos al Padre con nuestra oración común:
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que al compartir el pan eucarístico sepamos también compartir el pan cotidiano, poniendo a disposición de los demás, lo que somos y tenemos.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que tu anuncio de Resurrección llegue a quienes más sufren, para que puedan comprender el sentido escondido de su dolor y la aportación insustituible que dan para la santificación del mundo, ofreciendo por ellos sus dolores.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, te pedimos por quienes no se acuerdan de celebrar la Pascua, en estos días santos; por quienes han perdido la fe o buscan una razón para creer, para que logren encontrarse con Cristo que redime toda vida humana.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, ponemos en tus manos a nuestros difuntos, para que participen ya desde ahora de la victoria de Cristo sobre la cruz.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, en estos días en que celebramos la Resurrección de tu Hijo, confirma nuestra fe y nuestra esperanza, para que no nos dejemos vencer por el desánimo y los temores, sino que, unidos con Cristo, colaboremos a construir el mundo nuevo que tú quieres.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Se pueden agregar otras peticiones.
    OREMOS: Señor, resucitando a Jesús de la muerte, has confundido el pensamiento del hombre, has marcado el nuevo curso de la historia y has pronunciado la palabra de una nueva creación; haz que sepamos contemplar siempre este misterio, para saber discernir los acontecimientos, anunciar la esperanza y vivir en tu paz. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. AMEN.
    12 min
  • Evangelio Del Día Sábado 6 de Abril | La Muerte Venciste | 5 Minutos de Oración en el Hogar
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    Evangelio Diario
    LITURGIA - 06 DE ABRIL DE 2024
    Primera Lectura Hechos 4, 13-21
    Salmo 117
    Evangelio Marcos 16, 9-15

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la mañana):
    Nos ponemos en tu presencia Dios bondadoso y Padre nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día pues despertamos una vez más al conocimiento de nuestra propia existencia que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir ante tu presencia si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya por el gran amor del cual nos has hecho participar. De tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos ante la grandeza de tu majestad a los Cinco Minutos de Oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…


    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la tarde):
    Estamos reunidos Señor para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron disfrutamos tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad a la que nos llamaste desde el principio de nuestra existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos, tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos Cinco Minutos de Oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu palabra. Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad. Padre Nuestro…


    PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
    La fe o es misionera o no es fe. La fe no es una cosa sólo para mí, para que yo crezca con la fe (…) la fe debe ser transmitida, debe ser ofrecida, especialmente con el testimonio: “Id, que la gente vea cómo vivís” (…) La fe es social, es para todos: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación”. Y esto no significa hacer proselitismo, como si yo fuera un equipo de fútbol que hace proselitismo o fuese una sociedad de beneficencia. No, la fe es “nada de proselitismo”. Es hacer ver la revelación, para que el Espíritu Santo pueda actuar en la gente mediante el testimonio: como testigo, con el servicio. El servicio es un modo de vivir: si digo que soy cristiano y vivo como un pagano, ¡no vale! Esto no convence a nadie. Si digo que soy cristiano y vivo como tal, eso atrae. Es el testimonio. Una vez, en Polonia, un estudiante universitario me preguntó: “En la universidad tengo muchos compañeros ateos. ¿Qué tengo que decirles para convencerlos?” – “¡Nada, hijo, nada! Lo último que tienes que hacer es decir algo. Empieza a vivir y ellos verán tu testimonio y te preguntarán: ‘¿Por qué vives así?’”. La fe debe ser transmitida: no para convencer, sino para ofrecer un tesoro. (Santa Marta, 25 de abril de 2020)


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 4, 13-21
    En aquellos días, los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas, se quedaron sorprendidos al ver el aplomo con que Pedro y Juan hablaban, pues sabían que eran hombres del pueblo sin ninguna instrucción. Ya los habían reconocido como pertenecientes al grupo que andaba con Jesús, pero no se atrevían a refutarlos, porque ahí estaba de pie, entre ellos, el hombre paralítico que había sido curado.
    Por consiguiente, les mandaron que salieran del sanedrín, y ellos comenzaron a deliberar entre sí: “¿Qué vamos a hacer con estos hombres? Han hecho un milagro evidente, que todo Jerusalén conoce y que no podemos negar; pero a fin de que todo esto no se divulgue más entre el pueblo, hay que prohibirles con amenazas hablar en nombre de Jesús”.
    Entonces mandaron llamar a Pedro y a Juan y les ordenaron que por ningún motivo hablaran ni enseñaran en nombre de Jesús. Ellos replicaron: “Digan ustedes mismos si es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes antes que a Dios. Nosotros no podemos dejar de contar lo que hemos visto y oído”.
    Los miembros del sanedrín repitieron las amenazas y los soltaron, porque no encontraron la manera de castigarlos, ya que el pueblo entero glorificaba a Dios por lo sucedido.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 16, 9-15
    Habiendo resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios. Ella fue a llevar la noticia a los discípulos, los cuales estaban llorando, agobiados por la tristeza; pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
    Después de esto, se apareció en otra forma a dos discípulos, que iban de camino hacia una aldea. También ellos fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron.
    Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado. Jesús les dijo entonces: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”.


    ORACIÓN FINAL COMUNITARIA
    Del 1 al 8 de Abril de 2024.
    Hermanos en la celebración del “Triduo Pascual” de nuestro Señor y Maestro hemos recibido una propuesta muy exigente. Conociendo nuestra debilidad, dirijámonos al Padre con nuestra oración común:
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que al compartir el pan eucarístico sepamos también compartir el pan cotidiano, poniendo a disposición de los demás, lo que somos y tenemos.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que tu anuncio de Resurrección llegue a quienes más sufren, para que puedan comprender el sentido escondido de su dolor y la aportación insustituible que dan para la santificación del mundo, ofreciendo por ellos sus dolores.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, te pedimos por quienes no se acuerdan de celebrar la Pascua, en estos días santos; por quienes han perdido la fe o buscan una razón para creer, para que logren encontrarse con Cristo que redime toda vida humana.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, ponemos en tus manos a nuestros difuntos, para que participen ya desde ahora de la victoria de Cristo sobre la cruz.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, en estos días en que celebramos la Resurrección de tu Hijo, confirma nuestra fe y nuestra esperanza, para que no nos dejemos vencer por el desánimo y los temores, sino que, unidos con Cristo, colaboremos a construir el mundo nuevo que tú quieres.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Se pueden agregar otras peticiones.
    OREMOS: Señor, resucitando a Jesús de la muerte, has confundido el pensamiento del hombre, has marcado el nuevo curso de la historia y has pronunciado la palabra de una nueva creación; haz que sepamos contemplar siempre este misterio, para saber discernir los acontecimientos, anunciar la esperanza y vivir en tu paz. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. AMEN.
    12 min
  • Evangelio Del Día Viernes 5 de Abril | Descubrir a Jesús | 5 Minutos de Oración en el Hogar
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    Evangelio Diario
    LITURGIA - 29 DE MARZO DE 2024
    Primera Lectura Hechos 4, 1-12
    Salmo 117
    Evangelio Juan 21, 1-14

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la mañana):
    Nos ponemos en tu presencia Dios bondadoso y Padre nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día pues despertamos una vez más al conocimiento de nuestra propia existencia que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir ante tu presencia si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya por el gran amor del cual nos has hecho participar. De tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos ante la grandeza de tu majestad a los Cinco Minutos de Oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la tarde):
    Estamos reunidos Señor para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron disfrutamos tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad a la que nos llamaste desde el principio de nuestra existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos, tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos Cinco Minutos de Oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu palabra. Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad. Padre Nuestro…


    PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
    Los discípulos confiaron en Jesús y el resultado fue una pesca increíblemente abundante. Es así que Juan se dirige a Pedro y dice: «Es el Señor» (v. 7). E inmediatamente Pedro se lanzó al agua y nadó hacia la orilla, hacia Jesús. En aquella exclamación: «¡Es el Señor!», está todo el entusiasmo de la fe pascual, llena de alegría y de asombro, que se opone con fuerza a la confusión, al desaliento, al sentido de impotencia que se había acumulado en el ánimo de los discípulos. La presencia de Jesús resucitado transforma todas las cosas: la oscuridad es vencida por la luz, el trabajo inútil es nuevamente fructuoso y prometedor, el sentido de cansancio y de abandono deja espacio a un nuevo impulso y a la certeza de que Él está con nosotros. Desde entonces, estos mismos sentimientos animan a la Iglesia, la Comunidad del Resucitado. ¡Todos nosotros somos la comunidad del Resucitado! Si a una mirada superficial puede parecer, en algunas ocasiones, que el poder lo tienen las tinieblas del mal y el cansancio de la vida cotidiana, la Iglesia sabe con certeza que en quienes siguen al Señor Jesús resplandece ya imperecedera la luz de la Pascua. El gran anuncio de la Resurrección infunde en el corazón de los creyentes una íntima alegría y una esperanza invencibles. ¡Cristo ha verdaderamente resucitado! (Regina Coeli, 10 de abril de 2016)


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 4, 1-12
    En aquellos días, mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, se presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos, indignados porque los apóstoles enseñaban al pueblo y anunciaban la resurrección de los muertos por el poder de Jesús. Los aprehendieron, y como ya era tarde, los encerraron en la cárcel hasta el día siguiente. Pero ya muchos de los que habían escuchado sus palabras, unos cinco mil hombres, habían abrazado la fe.
    Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan, Alejandro y cuantos pertenecían a las familias de los sumos sacerdotes. Hicieron comparecer ante ellos a Pedro y a Juan y les preguntaron: “¿Con qué poder o en nombre de quién han hecho todo esto?”
    Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: “Jefes del pueblo y ancianos, puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, para saber cómo fue curado, sépanlo ustedes y sépalo todo el pueblo de Israel: este hombre ha quedado sano en el nombre de Jesús de Nazaret, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos. Este mismo Jesús es la piedra que ustedes, los constructores, han desechado y que ahora es la piedra angular. Ningún otro puede salvarnos, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Jn 21, 1-14
    En aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael (el de Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: “Voy a pescar”. Ellos le respondieron: “También nosotros vamos contigo”. Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada.
    Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: “Muchachos, ¿han pescado algo?” Ellos contestaron: “No”. Entonces él les dijo: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces”. Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.
    Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: “Es el Señor”. Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros.
    Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: “Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar”. Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: “Vengan a almorzar”. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ‘¿Quién eres?’, porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio y también el pescado.
    Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos.


    ORACIÓN FINAL COMUNITARIA
    Del 1 al 8 de Abril de 2024.
    Hermanos en la celebración del “Triduo Pascual” de nuestro Señor y Maestro hemos recibido una propuesta muy exigente. Conociendo nuestra debilidad, dirijámonos al Padre con nuestra oración común:
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que al compartir el pan eucarístico sepamos también compartir el pan cotidiano, poniendo a disposición de los demás, lo que somos y tenemos.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que tu anuncio de Resurrección llegue a quienes más sufren, para que puedan comprender el sentido escondido de su dolor y la aportación insustituible que dan para la santificación del mundo, ofreciendo por ellos sus dolores.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, te pedimos por quienes no se acuerdan de celebrar la Pascua, en estos días santos; por quienes han perdido la fe o buscan una razón para creer, para que logren encontrarse con Cristo que redime toda vida humana.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, ponemos en tus manos a nuestros difuntos, para que participen ya desde ahora de la victoria de Cristo sobre la cruz.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, en estos días en que celebramos la Resurrección de tu Hijo, confirma nuestra fe y nuestra esperanza, para que no nos dejemos vencer por el desánimo y los temores, sino que, unidos con Cristo, colaboremos a construir el mundo nuevo que tú quieres.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Se pueden agregar otras peticiones.
    OREMOS: Señor, resucitando a Jesús de la muerte, has confundido el pensamiento del hombre, has marcado el nuevo curso de la historia y has pronunciado la palabra de una nueva creación; haz que sepamos contemplar siempre este misterio, para saber discernir los acontecimientos, anunciar la esperanza y vivir en tu paz. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. AMEN.
    11 min
  • Evangelio Del Día Jueves 4 de Abril | La Paz Este Con Ustedes | 5 Minutos de Oración en el Hogar
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    Evangelio Diario
    LITURGIA – 04 DE ABRIL DE 2024
    Primera Lectura Hechos 3, 11-26
    Salmo 8
    Evangelio Lucas 24, 35-48

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la mañana):
    Nos ponemos en tu presencia Dios bondadoso y Padre nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día pues despertamos una vez más al conocimiento de nuestra propia existencia que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir ante tu presencia si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya por el gran amor del cual nos has hecho participar. De tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos ante la grandeza de tu majestad a los Cinco Minutos de Oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la tarde):
    Estamos reunidos Señor para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron disfrutamos tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad a la que nos llamaste desde el principio de nuestra existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos, tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos Cinco Minutos de Oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu palabra. Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad. Padre Nuestro…


    PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
    Y Jesús, para convencerles, les dice: «¿Tenéis aquí algo de comer?» (v. 41). Ellos le ofrecen un pez asado; Jesús lo toma y lo come frente a ellos, para convencerles. La insistencia de Jesús en la realidad de su Resurrección ilumina la perspectiva cristiana sobre el cuerpo: el cuerpo no es un obstáculo o una prisión del alma. El cuerpo está creado por Dios y el hombre no está completo sino es una unión de cuerpo y alma. Jesús, que venció a la muerte y resucitó en cuerpo y alma, nos hace entender que debemos tener una idea positiva de nuestro cuerpo. Este puede convertirse en una ocasión o en un instrumento de pecado, pero el pecado no está provocado por el cuerpo, sino por nuestra debilidad moral. El cuerpo es un regalo maravilloso de Dios, destinado, en unión con el alma, a expresar plenamente la imagen y semejanza de Él. Por lo tanto, estamos llamados a tener un gran respeto y cuidado de nuestro cuerpo y el de los demás. Cada ofensa o herida o violencia al cuerpo de nuestro prójimo, es un ultraje a Dios creador. (Regina Coeli, 15 de abril de 2018)


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 3, 11-26
    Como el paralítico curado por Pedro y Juan no se les despegaba, todo el pueblo, asombrado, corrió hacia ellos al pórtico de Salomón. Al ver a la muchedumbre, Pedro les dirigió la palabra:
    “Israelitas: ¿Por qué les causa admiración esto y por qué nos miran de ese modo, como si por nuestro poder o nuestra virtud hubiéramos hecho andar a este hombre? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien ustedes entregaron a Pilato, y a quien rechazaron en su presencia, cuando él ya había decidido ponerlo en libertad.
    Rechazaron al santo, al justo, y pidieron el indulto de un asesino; han dado muerte al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos y de ello nosotros somos testigos. El nombre de Jesús y la fe en él es lo que ha robustecido los miembros de este hombre al que están viendo y todos conocen. Esta fe es la que le ha restituido completamente la salud, como pueden observar.
    Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes han obrado por ignorancia, de la misma manera que sus jefes; pero Dios cumplió así lo que había predicho por boca de los profetas: que su Mesías tenía que padecer.
    Por lo tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que se les perdonen sus pecados y el Señor les mande el tiempo de la consolación y les envíe de nuevo a Jesús, el Mesías que les estaba destinado; aunque él tiene que quedarse en el cielo hasta la restauración universal, de la que habló Dios por boca de su profeta desde muy antiguo.
    En efecto, Moisés dijo: El Señor Dios hará surgir de entre sus hermanos un profeta como yo. Escuchen todo cuanto les diga; quien no escuche al profeta, será expulsado del pueblo. Todos los profetas, a partir de Samuel, anunciaron igualmente estos días.
    Ustedes son herederos de los profetas y beneficiarios de la alianza que Dios hizo con sus padres, cuando le dijo a Abraham: Tu descendencia será fuente de bendición para toda la humanidad. Para ustedes, en primer lugar, ha resucitado Dios a su siervo y lo ha enviado para bendecirlos y ayudarlos a que cada uno se aparte de sus iniquidades’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 24, 35-48
    Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
    Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: “No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona, tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo”. Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer?” Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.
    Después les dijo: “Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”.
    Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto”.


    ORACIÓN FINAL COMUNITARIA
    Del 1 al 8 de Abril de 2024.
    Hermanos en la celebración del “Triduo Pascual” de nuestro Señor y Maestro hemos recibido una propuesta muy exigente. Conociendo nuestra debilidad, dirijámonos al Padre con nuestra oración común:
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que al compartir el pan eucarístico sepamos también compartir el pan cotidiano, poniendo a disposición de los demás, lo que somos y tenemos.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que tu anuncio de Resurrección llegue a quienes más sufren, para que puedan comprender el sentido escondido de su dolor y la aportación insustituible que dan para la santificación del mundo, ofreciendo por ellos sus dolores.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, te pedimos por quienes no se acuerdan de celebrar la Pascua, en estos días santos; por quienes han perdido la fe o buscan una razón para creer, para que logren encontrarse con Cristo que redime toda vida humana.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, ponemos en tus manos a nuestros difuntos, para que participen ya desde ahora de la victoria de Cristo sobre la cruz.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, en estos días en que celebramos la Resurrección de tu Hijo, confirma nuestra fe y nuestra esperanza, para que no nos dejemos vencer por el desánimo y los temores, sino que, unidos con Cristo, colaboremos a construir el mundo nuevo que tú quieres.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Se pueden agregar otras peticiones.
    OREMOS: Señor, resucitando a Jesús de la muerte, has confundido el pensamiento del hombre, has marcado el nuevo curso de la historia y has pronunciado la palabra de una nueva creación; haz que sepamos contemplar siempre este misterio, para saber discernir los acontecimientos, anunciar la esperanza y vivir en tu paz. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. AMEN.
    11 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 3 de Abril | Sufrimiento Y Esperanza | 5 Minutos de Oración en el Hogar
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    Evangelio Diario
    LITURGIA – 03 DE ABRIL DE 2024
    Primera Lectura Hechos 3, 1-10
    Salmo 104
    Evangelio Lucas 24, 13-35

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la mañana):
    Nos ponemos en tu presencia Dios bondadoso y Padre nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día pues despertamos una vez más al conocimiento de nuestra propia existencia que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir ante tu presencia si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya por el gran amor del cual nos has hecho participar. De tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos ante la grandeza de tu majestad a los Cinco Minutos de Oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la tarde):
    Estamos reunidos Señor para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron disfrutamos tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad a la que nos llamaste desde el principio de nuestra existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos, tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos Cinco Minutos de Oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu palabra. Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad. Padre Nuestro…


    PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
    Todos nosotros, en nuestra vida, hemos tenido momentos difíciles, oscuros; momentos en los cuales caminábamos tristes, pensativos, sin horizonte, solamente un muro delante. Y Jesús siempre está junto a nosotros para darnos la esperanza, para calentarnos el corazón y decir: “Ve adelante, yo estoy contigo. Ve adelante”. El secreto del camino que lleva a Emaús está todo aquí: también a través de las apariencias contrarias, nosotros continuamos siendo amados, y Dios no dejará nunca de querernos. Dios caminará con nosotros siempre, siempre, también en los momentos más doloroso, también en los momentos más feos, también en los momentos de la derrota: allí está el Señor. Y esta es nuestra esperanza. (Audiencia General, 24 de mayo de 2017)


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 3, 1-10
    En aquel tiempo, Pedro y Juan subieron al templo para la oración vespertina, a eso de las tres de la tarde. Había allí un hombre lisiado de nacimiento, a quien diariamente llevaban y ponían ante la puerta llamada la “Hermosa”, para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.
    Aquel hombre, al ver a Pedro y a Juan cuando iban a entrar, les pidió limosna. Pedro y Juan fijaron en él los ojos, y Pedro le dijo: “Míranos”. El hombre se quedó mirándolos en espera de que le dieran algo. Entonces Pedro le dijo: “No tengo ni oro ni plata, pero te voy a dar lo que tengo: En el nombre de Jesucristo nazareno, levántate y camina”. Y, tomándolo de la mano, lo incorporó.
    Al instante sus pies y sus tobillos adquirieron firmeza. De un salto se puso de pie, empezó a andar y entró con ellos al templo caminando, saltando y alabando a Dios.
    Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y al darse cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado junto a la puerta “Hermosa” del templo, quedaron llenos de miedo y no salían de su asombro por lo que había sucedido.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 24, 13-35
    El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.
    Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: “¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?”
    Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?” Él les preguntó: “¿Qué cosa?” Ellos le respondieron: “Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron”.
    Entonces Jesús les dijo: “¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?” Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.
    Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer”. Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: “¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!”
    Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: “De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón”. Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.


    ORACIÓN FINAL COMUNITARIA
    Del 1 al 8 de Abril de 2024.
    Hermanos en la celebración del “Triduo Pascual” de nuestro Señor y Maestro hemos recibido una propuesta muy exigente. Conociendo nuestra debilidad, dirijámonos al Padre con nuestra oración común:
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que al compartir el pan eucarístico sepamos también compartir el pan cotidiano, poniendo a disposición de los demás, lo que somos y tenemos.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que tu anuncio de Resurrección llegue a quienes más sufren, para que puedan comprender el sentido escondido de su dolor y la aportación insustituible que dan para la santificación del mundo, ofreciendo por ellos sus dolores.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, te pedimos por quienes no se acuerdan de celebrar la Pascua, en estos días santos; por quienes han perdido la fe o buscan una razón para creer, para que logren encontrarse con Cristo que redime toda vida humana.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, ponemos en tus manos a nuestros difuntos, para que participen ya desde ahora de la victoria de Cristo sobre la cruz.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, en estos días en que celebramos la Resurrección de tu Hijo, confirma nuestra fe y nuestra esperanza, para que no nos dejemos vencer por el desánimo y los temores, sino que, unidos con Cristo, colaboremos a construir el mundo nuevo que tú quieres.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Se pueden agregar otras peticiones.
    OREMOS: Señor, resucitando a Jesús de la muerte, has confundido el pensamiento del hombre, has marcado el nuevo curso de la historia y has pronunciado la palabra de una nueva creación; haz que sepamos contemplar siempre este misterio, para saber discernir los acontecimientos, anunciar la esperanza y vivir en tu paz. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. AMEN.
    11 min
  • Evangelio Del Día Martes 2 de Abril | Mujer A Quién Buscas | 5 Minutos de Oración en el Hogar
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    Evangelio Diario
    LITURGIA - 02 DE ABRIL DE 2024
    Primera Lectura Hechos 2, 36-41
    Salmo 32
    Evangelio Juan 20, 11-18

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la mañana):
    Nos ponemos en tu presencia Dios bondadoso y Padre nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día pues despertamos una vez más al conocimiento de nuestra propia existencia que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir ante tu presencia si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya por el gran amor del cual nos has hecho participar. De tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos ante la grandeza de tu majestad a los Cinco Minutos de Oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la tarde):
    Estamos reunidos Señor para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron disfrutamos tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad a la que nos llamaste desde el principio de nuestra existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos, tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos Cinco Minutos de Oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu palabra. Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad. Padre Nuestro…


    PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
    María sufre doblemente: ante todo por la muerte de Jesús, y después por la inexplicable desaparición de su cuerpo. Es mientras ella se arrodilla cerca de la tumba, con los ojos llenos de lágrimas, que Dios la sorprende de la forma más inesperada. El evangelista Juan subraya cuánto es persistente su ceguera: no se da cuenta de la presencia de dos ángeles que le preguntan, y tampoco sospecha viendo al hombre a sus espaldas, que ella pensaba que era el guardián del jardín. Y sin embargo descubre el acontecimiento más asombroso de la historia humana cuando finalmente es llamada por su nombre: «¡María!» (v. 16). ¡Qué bonito es pensar que la primera aparición del Resucitado —según los Evangelios— sucedió de una forma tan personal! Que hay alguien que nos conoce, que ve nuestro sufrimiento y desilusión, que se conmueve por nosotros, y nos llama por nuestro nombre. Es una ley que encontramos esculpida en muchas páginas del Evangelio. En torno a Jesús hay muchas personas que buscan a Dios; pero la realidad más prodigiosa es que, mucho antes, está sobre todo Dios que se preocupa por nuestra vida, que la quiere revivir, y para hacer esto nos llama por nuestro nombre. (Audiencia General, 17 de mayo de 2017)


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 2, 36-41
    El día de Pentecostés, dijo Pedro a los judíos: "Sepa todo Israel, con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado".

    Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: "¿Qué tenemos que hacer, hermanos?" Pedro les contestó: "Arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo, para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos".

    Con éstas y otras muchas razones los instaba y exhortaba, diciéndoles: "Pónganse a salvo de este mundo corrompido". Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 20, 11-18
    El día de la resurrección, María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: "¿Por qué estás llorando, mujer?" Ella les contestó: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto".

    Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie; pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: "Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?" Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: "Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto". Jesús le dijo: "¡María!" Ella se volvió y exclamó: "¡Rabuní!", que en hebreo significa 'maestro'. Jesús le dijo: "Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios'".
    María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.


    ORACIÓN FINAL COMUNITARIA
    Del 1 al 8 de Abril de 2024.
    Hermanos en la celebración del “Triduo Pascual” de nuestro Señor y Maestro hemos recibido una propuesta muy exigente. Conociendo nuestra debilidad, dirijámonos al Padre con nuestra oración común:
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que al compartir el pan eucarístico sepamos también compartir el pan cotidiano, poniendo a disposición de los demás, lo que somos y tenemos.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que tu anuncio de Resurrección llegue a quienes más sufren, para que puedan comprender el sentido escondido de su dolor y la aportación insustituible que dan para la santificación del mundo, ofreciendo por ellos sus dolores.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, te pedimos por quienes no se acuerdan de celebrar la Pascua, en estos días santos; por quienes han perdido la fe o buscan una razón para creer, para que logren encontrarse con Cristo que redime toda vida humana.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, ponemos en tus manos a nuestros difuntos, para que participen ya desde ahora de la victoria de Cristo sobre la cruz.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, en estos días en que celebramos la Resurrección de tu Hijo, confirma nuestra fe y nuestra esperanza, para que no nos dejemos vencer por el desánimo y los temores, sino que, unidos con Cristo, colaboremos a construir el mundo nuevo que tú quieres.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Se pueden agregar otras peticiones.
    OREMOS: Señor, resucitando a Jesús de la muerte, has confundido el pensamiento del hombre, has marcado el nuevo curso de la historia y has pronunciado la palabra de una nueva creación; haz que sepamos contemplar siempre este misterio, para saber discernir los acontecimientos, anunciar la esperanza y vivir en tu paz. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
    12 min
  • Evangelio Del Día Lunes 1 de Abril | Defender La Vida | 5 Minutos de Oración en el Hogar
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    Evangelio Diario
    LITURGIA – 01 DE ABRIL DE 2024
    Primera Lectura Hechos 2, 14. 22-33
    Salmo 15
    Evangelio Mateo 28, 8-15

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la mañana):
    Nos ponemos en tu presencia Dios bondadoso y Padre nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día pues despertamos una vez más al conocimiento de nuestra propia existencia que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir ante tu presencia si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya por el gran amor del cual nos has hecho participar. De tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos ante la grandeza de tu majestad a los Cinco Minutos de Oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la tarde):
    Estamos reunidos Señor para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron disfrutamos tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad a la que nos llamaste desde el principio de nuestra existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos, tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos Cinco Minutos de Oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu palabra. Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad. Padre Nuestro…


    PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
    Id a proclamar. El miedo siempre nos encierra en nosotros mismos; Jesús, en cambio, nos deja salir y nos envía a los demás. Aquí está el remedio. Pero yo —podemos decir— ¡no soy capaz! Pero piensen, aquellas mujeres no eran ciertamente las más idóneas ni las más preparadas para anunciar al Resucitado, pero al Señor no le importa. A Él le importa que vayan y lo anuncien. Salir y anunciar, “salir y anunciar”. Porque la alegría de la Pascua no es para guardarla para uno mismo. La alegría de Cristo se fortalece al darla, se multiplica al compartirla. Si nos abrimos y llevamos el Evangelio, nuestro corazón se expande y supera el miedo. Este es el secreto: anunciar para vencer el miedo. (Regina Coeli, 18 de abril de 2022)

    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 2, 14. 22-33
    El día de Pentecostés, se presentó Pedro, junto con los Once, ante la multitud, y levantando la voz, dijo: “Israelitas, escúchenme. Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes, mediante los milagros, prodigios y señales que Dios realizó por medio de él y que ustedes bien conocen. Conforme al plan previsto y sancionado por Dios, Jesús fue entregado, y ustedes utilizaron a los paganos para clavarlo en la cruz.
    Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte, ya que no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio. En efecto, David dice, refiriéndose a él: Yo veía constantemente al Señor delante de mí, puesto que él está a mi lado para que yo no tropiece. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua se alboroza; por eso también mi cuerpo vivirá en la esperanza, porque tú, Señor, no me abandonarás a la muerte, ni dejarás que tu santo sufra la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida y me saciarás de gozo en tu presencia.
    Hermanos, que me sea permitido hablarles con toda claridad; el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento que un descendiente suyo ocuparía su trono, con visión profética habló de la resurrección de Cristo, el cual no fue abandonado a la muerte ni sufrió la corrupción.
    Pues bien, a este Jesús Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos. Llevado a los cielos por el poder de Dios, recibió del Padre el Espíritu Santo prometido a él y lo ha comunicado, como ustedes lo están viendo y oyendo’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 28, 8-15
    Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.
    Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de todo lo ocurrido. Éstos se reunieron con los ancianos, y juntos acordaron dar una fuerte suma de dinero a los soldados, con estas instrucciones: “Digan: ‘Durante la noche, estando nosotros dormidos, llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo’. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos arreglaremos con él y les evitaremos cualquier complicación”.
    Ellos tomaron el dinero y actuaron conforme a las instrucciones recibidas. Esta versión de los soldados se ha ido difundiendo entre los judíos hasta el día de hoy.


    ORACIÓN FINAL COMUNITARIA
    Del 1 al 8 de Abril de 2024.
    Hermanos en la celebración del “Triduo Pascual” de nuestro Señor y Maestro hemos recibido una propuesta muy exigente. Conociendo nuestra debilidad, dirijámonos al Padre con nuestra oración común:
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que al compartir el pan eucarístico sepamos también compartir el pan cotidiano, poniendo a disposición de los demás, lo que somos y tenemos.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, que tu anuncio de Resurrección llegue a quienes más sufren, para que puedan comprender el sentido escondido de su dolor y la aportación insustituible que dan para la santificación del mundo, ofreciendo por ellos sus dolores.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, te pedimos por quienes no se acuerdan de celebrar la Pascua, en estos días santos; por quienes han perdido la fe o buscan una razón para creer, para que logren encontrarse con Cristo que redime toda vida humana.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, ponemos en tus manos a nuestros difuntos, para que participen ya desde ahora de la victoria de Cristo sobre la cruz.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Señor, en estos días en que celebramos la Resurrección de tu Hijo, confirma nuestra fe y nuestra esperanza, para que no nos dejemos vencer por el desánimo y los temores, sino que, unidos con Cristo, colaboremos a construir el mundo nuevo que tú quieres.
    EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
    Se pueden agregar otras peticiones.
    OREMOS: Señor, resucitando a Jesús de la muerte, has confundido el pensamiento del hombre, has marcado el nuevo curso de la historia y has pronunciado la palabra de una nueva creación; haz que sepamos contemplar siempre este misterio, para saber discernir los acontecimientos, anunciar la esperanza y vivir en tu paz. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. AMEN.
    14 min
  • Evangelio Del Día Sábado 30 de Marzo | No Se Asusten | 5 Minutos de Oración en el Hogar
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    Evangelio Diario
    LITURGIA - 30 DE MARZO DE 2024
    Primera Lectura: carta a los Hebreos 4,1-16
    Evangelio: Mateo 27, 62-66

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la mañana):
    Nos ponemos en tu presencia Dios bondadoso y Padre nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día pues despertamos una vez más al conocimiento de nuestra propia existencia que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir ante tu presencia si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya por el gran amor del cual nos has hecho participar. De tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos ante la grandeza de tu majestad a los Cinco Minutos de Oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la tarde):
    Estamos reunidos Señor para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron disfrutamos tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad a la que nos llamaste desde el principio de nuestra existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos, tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos Cinco Minutos de Oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu palabra. Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad. Padre Nuestro…


    PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
    El sepulcro es el lugar donde quien entra no sale. Pero Jesús salió por nosotros, resucitó por nosotros, para llevar vida donde había muerte, para comenzar una nueva historia que había sido clausurada, tapándola con una piedra. Él, que quitó la roca de la entrada de la tumba, puede remover las piedras que sellan el corazón. Por eso, no cedamos a la resignación, no depositemos la esperanza bajo una piedra. Podemos y debemos esperar, porque Dios es fiel, no nos ha dejado solos, nos ha visitado y ha venido en cada situación: en el dolor, en la angustia y en la muerte. Su luz iluminó la oscuridad del sepulcro, y hoy quiere llegar a los rincones más oscuros de la vida. Hermana, hermano, aunque en el corazón hayas sepultado la esperanza, no te rindas: Dios es más grande. La oscuridad y la muerte no tienen la última palabra. Ánimo, con Dios nada está perdido. Basta abrir el corazón en la oración, basta levantar un poco esa piedra puesta en la entrada de tu corazón para dejar entrar la luz de Jesús. Basta invitarlo: “Ven, Jesús, en medio de mis miedos, y dime también: Ánimo”. Contigo, Señor, seremos probados, pero no turbados. Y, a pesar de la tristeza que podamos albergar, sentiremos que debemos esperar, porque contigo la cruz florece en resurrección, porque Tú estás con nosotros en la oscuridad de nuestras noches, eres certeza en nuestras incertidumbres, Palabra en nuestros silencios, y nada podrá nunca robarnos el amor que nos tienes. (Homilía Vigilia Pascual, 11 de abril de 2020)


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Hb 4,1-16
    Por tanto, estemos en guardia mientras permanece la promesa de entrar en su reposo, para que ninguno de vosotros parezca haber fallado. Porque, de hecho, hemos recibido la buena noticia como ellos. Pero la palabra que oyeron no les aprovechó, porque no estaban unidos en la fe con los que escuchaban. Porque los que creímos entramos en [ese] reposo, tal como él ha dicho: “Como juré en mi ira, “No entrarán en mi reposo'”.
    Sin embargo, sus obras se cumplieron en la fundación del mundo. Porque él ha hablado en alguna parte acerca del séptimo día de esta manera, “Y Dios descansó en el séptimo día de todas sus obras”; y de nuevo, en el lugar antes mencionado, “No entrarán en mi reposo”. Por tanto, puesto que resta que algunos entren en él, y los que antes recibieron la buena nueva no entraron por causa de la desobediencia, una vez más fijó un día, “hoy”, cuando mucho después habló por medio de David, como ya se ha citado : “¡Oh, que hoy escucharas su voz:” No endurezcáis vuestros corazones'”.
    Ahora bien, si Josué les hubiera dado descanso, no habría hablado después de otro día. Por lo tanto, todavía queda un descanso sabático para el pueblo de Dios. Y el que entra en el reposo de Dios, descansa de sus propias obras como Dios de las suyas. Esforcémonos, pues, por entrar en ese reposo, para que ninguno caiga en el mismo ejemplo de desobediencia.
    En efecto, la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que toda espada de dos filos, penetrando incluso entre el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y capaz de discernir los reflejos y pensamientos del corazón. Ninguna criatura se le oculta, sino que todo está desnudo y expuesto a los ojos de aquel a quien debemos dar cuenta.
    Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno igualmente probado en todo, pero sin pecado. Así que acerquémonos con confianza al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Evangelio Según San Mateo
    Mt 27, 62-66
    Al día siguiente, el siguiente al día de la preparación, los principales sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato y le dijeron: “Señor, recordamos que este impostor, mientras aún vivía, dijo: Después de tres días seré resucitado. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos y lo roben, y digan al pueblo: Ha resucitado de entre los muertos. Esta última impostura sería peor que la primera”. Pilato les dijo: “La guardia es vuestra; vayan a asegurarlo lo mejor que puedan.” Fueron, pues, y aseguraron el sepulcro poniendo un sello en la piedra y poniendo la guardia.


    ORACIÓN FINAL COMUNITARIA
    Del 25 al 31 de Marzo de 2024.
    Hermanos, Dios nos ha creado para la vida, no para la muerte. De El venimos, por Él vivimos y, viviremos por siempre en El. Acudamos a Él confiadamente y digámosle:
    OH, DIOS, CREA EN MI, UN CORAZON PURO
    Señor, en esta Cuaresma, da-me tu luz para que yo pueda asomarme al abismo de tu misterio, hasta enmudecer. Dame sed de ti, de tu verdad, de tu luz, para que tú puedas saciarla. Fe, para que tu luz llene todo mi ser.
    OH, DIOS, CREA EN MI, UN CORAZON PURO
    Espíritu Santo, dame conocimiento de la humildad de Cristo, para ser más humilde. Conocimiento de la pobreza de Cristo, para estar más cerca de los pobres. Conocimiento de la paciencia de Cristo, para crecer en mansedumbre. Conocimiento dela generosidad de Cristo, para ser más "caritativo". Conocimiento de la servicialidad de Cristo, para ser mejor servidor. Conocimiento de la misericordia de Cristo, para revestirme de misericordia. Conocimiento de la oración de Cristo, para orar más y mejor.
    OH, DIOS, CREA EN MI, UN CORAZON PURO
    Haz, Señor, que yo sea un pequeño rayo de sol para el hermano. Que nunca falte la sonrisa en mi corazón y mi rostro. Que ponga en todos mis actos el sello y la semilla de la Pascua. Que viva ya resucitado. Que pueda confortar a los que lloran. Que lleve a todos la Buena Noticia y dicha de Jesús. ¡Ningún día de mi vida sin alguna sonrisa!
    OH, DIOS, CREA EN MI, UN CORAZON PURO
    Se pueden agregar otras peticiones
    OREMOS: Dios Padre misericordioso, te pido que cuando tema, me empujes, cuando dude, me ilumines. Cuando flaquee, me alientes, cuando no quiera continuar, me arrastres, cuando me canse, me animes, cuando caiga me levantes, cuando sea tentado, me sostengas y me fortalezcas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN.
    12 min
  • Evangelio Del Día Viernes 29 de Marzo | Viernes Santo | 5 Minutos de Oración en el Hogar
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    Evangelio Diario
    LITURGIA - 29 DE MARZO DE 2024
    Primera Lectura Isaías 52, 13-53, 12
    Salmo 30
    Evangelio Juan 18, 1-19, 42

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la mañana):
    Nos ponemos en tu presencia Dios bondadoso y Padre nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día pues despertamos una vez más al conocimiento de nuestra propia existencia que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir ante tu presencia si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya por el gran amor del cual nos has hecho participar. De tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos ante la grandeza de tu majestad a los Cinco Minutos de Oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la tarde):
    Estamos reunidos Señor para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron disfrutamos tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad a la que nos llamaste desde el principio de nuestra existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos, tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos Cinco Minutos de Oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu palabra. Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad. Padre Nuestro…


    PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
    «Una lanza le hirió en el costado, y al instante salió sangre y agua» (Jn 19,34). Perforado, muerto, nos da vida. […] El evangelista Juan, precisamente en el momento en que cuenta la historia del costado traspasado, cuya sangre y agua conoce, da testimonio para que creamos (ver v. 35). San Juan escribe esto cuando llega el testimonio. Porque el Corazón desgarrado de Dios es elocuente. Habla sin palabras, porque es misericordia en estado puro, amor que viene bellamente y da vida. Dio, con cercanía, compasión y perseverancia. ¡Cuántas palabras decimos de Dios sin mostrar amor! Pero el amor habla de lo que sé, no habla de lo que sé. (Policlínico “Agostino Gemelli”, Homilía, 5 de noviembre de 2021)


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Lectura del libro de Isaías
    Is 52, 13–53, 12

    Segunda lectura
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 4, 14-16; 5, 7-9


    EVANGELIO DEL DÍA
    Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan
    Jn 18, 1–19, 42
    En aquel tiempo, Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos.

    Entonces Judas tomó un batallón de soldados y guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos y entró en el huerto con linternas, antorchas y armas.

    Jesús, sabiendo todo lo que iba a suceder, se adelantó y les dijo: “¿A quién buscan?” Le contestaron: “A Jesús, el nazareno”. Les dijo Jesús: “Yo soy”. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles ‘Yo soy’, retrocedieron y cayeron a tierra. Jesús les volvió a preguntar: “¿A quién buscan?” Ellos dijeron: “A Jesús, el nazareno”. Jesús contestó: “Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que éstos se vayan”. Así se cumplió lo que Jesús había dicho: ‘No he perdido a ninguno de los que me diste’.

    Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro: “Mete la espada en la vaina. ¿No voy a beber el cáliz que me ha dado mi Padre?”

    El batallón, su comandante y los criados de los judíos apresaron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año. Caifás era el que había dado a los judíos este consejo: ‘Conviene que muera un solo hombre por el pueblo’.

    Simón Pedro y otro discípulo iban siguiendo a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló con la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro: “¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?” Él dijo: “No lo soy”. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.

    El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le contestó: “Yo he hablado abiertamente al mundo y he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, sobre lo que les he hablado. Ellos saben lo que he dicho”.

    Apenas dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jesús, diciéndole: “¿Así contestas al sumo sacerdote?” Jesús le respondió: “Si he faltado al hablar, demuestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?” Entonces Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.

    Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron: “¿No eres tú también uno de sus discípulos?” Él lo negó diciendo: “No lo soy”. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le había cortado la oreja, le dijo: “¿Qué no te vi yo con él en el huerto?” Pedro volvió a negarlo y enseguida cantó un gallo.

    Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era muy de mañana y ellos no entraron en el palacio para no incurrir en impureza y poder así comer la cena de Pascua.

    Salió entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo: “¿De qué acusan a este hombre?” Le contestaron: “Si éste no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos traído”. Pilato les dijo: “Pues llévenselo y júzguenlo según su ley”. Los judíos le respondieron: “No estamos autorizados para dar muerte a nadie”. Así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.

    Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús le contestó: “¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?” Pilato le respondió: “¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?” Jesús le contestó: “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí”. Pilato le dijo: “¿Conque tú eres rey?” Jesús le contestó: “Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Pilato le dijo: “¿Y qué es la verdad?”

    Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo: “No encuentro en él ninguna culpa. Entre ustedes es costumbre que por Pascua ponga en libertad a un preso. ¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?” Pero todos ellos gritaron: “¡No, a ése no! ¡A Barrabás!” (El tal Barrabás era un bandido).

    Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima un manto color púrpura, y acercándose a él, le decían: “¡Viva el rey de los judíos!”, y le daban de bofetadas.

    Pilato salió otra vez afuera y les dijo: “Aquí lo traigo para que sepan que no encuentro en él ninguna culpa”. Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo: “Aquí está el hombre”. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores, gritaron: “¡Crucifícalo, crucifícalo!” Pilato les dijo: “Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro culpa en él”. Los judíos le contestaron: “Nosotros tenemos una ley y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios”….
    12 min
  • Evangelio Del Día Jueves 28 de Marzo | Institución Eucaristía | 5 Minutos de Oración en el Hogar
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    Evangelio Diario
    LITURGIA – 28 DE MARZO DE 2024
    Primera Lectura Éxodo 12, 1-8. 11-14
    Salmo 115
    Evangelio Juan 13, 1-15

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la mañana):
    Nos ponemos en tu presencia Dios bondadoso y Padre nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día pues despertamos una vez más al conocimiento de nuestra propia existencia que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir ante tu presencia si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya por el gran amor del cual nos has hecho participar. De tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos ante la grandeza de tu majestad a los Cinco Minutos de Oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

    OFRECIMIENTO (Si la oración se hace en la tarde):
    Estamos reunidos Señor para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron disfrutamos tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad a la que nos llamaste desde el principio de nuestra existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos, tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos Cinco Minutos de Oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu palabra. Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad. Padre Nuestro…


    PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
    El servicio. Ese gesto que es una condición para entrar en el Reino de los Cielos. Servir, sí, a todos. Pero el Señor, en aquel intercambio de palabras que tuvo con Pedro (cf. Jn 13,6-9), le hizo comprender que para entrar en el Reino de los Cielos debemos dejar que el Señor nos sirva, que el Siervo de Dios sea siervo de nosotros. Y esto es difícil de entender. Si no dejo que el Señor sea mi siervo, que el Señor me lave, me haga crecer, me perdone, no entraré en el Reino de los Cielos. (…) Y así, con esta conciencia de la necesidad de ser lavado, ¡sed grandes perdonadores! ¡Perdonad! Corazón de gran generosidad en el perdón. Es la medida con la que seremos medidos. Como has perdonado, serás perdonado: la misma medida. No tened miedo de perdonar. A veces hay dudas... Mirad a Cristo, mirad al Crucificado. Allí está el perdón para todos. Sed valientes, incluso arriesgando en el perdón para consolar. (Homilía, 9 de abril de 2020)


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Lectura del libro del Éxodo
    Ex 12, 1-8. 11-14
    En aquellos días, el Señor les dijo a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: “Este mes será para ustedes el primero de todos los meses y el principio del año. Díganle a toda la comunidad de Israel: ‘El día diez de este mes, tomará cada uno un cordero por familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con los vecinos y elija un cordero adecuado al número de personas y a la cantidad que cada cual pueda comer. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito.

    Lo guardarán hasta el día catorce del mes, cuando toda la comunidad de los hijos de Israel lo inmolará al atardecer. Tomarán la sangre y rociarán las dos jambas y el dintel de la puerta de la casa donde vayan a comer el cordero. Esa noche comerán la carne, asada a fuego; comerán panes sin levadura y hierbas amargas. Comerán así: con la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano y a toda prisa, porque es la Pascua, es decir, el paso del Señor.

    Yo pasaré esa noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados. Castigaré a todos los dioses de Egipto, yo, el Señor. La sangre les servirá de señal en las casas donde habitan ustedes. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo y no habrá entre ustedes plaga exterminadora, cuando hiera yo la tierra de Egipto.

    Ese día será para ustedes un memorial y lo celebrarán como fiesta en honor del Señor. De generación en generación celebrarán esta festividad, como institución perpetua’ ”.
    Segunda lectura
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
    1 Cor 11, 23-26
    Hermanos: Yo recibí del Señor lo mismo que les he trasmitido: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”.

    Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar, diciendo: “Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria mía siempre que beban de él”.

    Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 13, 1-15
    Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

    En el transcurso de la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de entregarlo, Jesús, consciente de que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas y sabiendo que había salido de Dios y a Dios volvía, se levantó de la mesa, se quitó el manto y tomando una toalla, se la ciñó; luego echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había ceñido.

    Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: “Señor, ¿me vas a lavar tú a mí los pies?” Jesús le replicó: “Lo que estoy haciendo tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde”. Pedro le dijo: “Tú no me lavarás los pies jamás”. Jesús le contestó: “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo”. Entonces le dijo Simón Pedro: “En ese caso, Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza”. Jesús le dijo: “El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. Y ustedes están limpios, aunque no todos”. Como sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: ‘No todos están limpios’.

    Cuando acabó de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, volvió a la mesa y les dijo: “¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan”.


    ORACIÓN FINAL COMUNITARIA
    Del 25 al 31 de Marzo de 2024.
    Hermanos, Dios nos ha creado para la vida, no para la muerte. De El venimos, por Él vivimos y, viviremos por siempre en El. Acudamos a Él confiadamente y digámosle:
    OH, DIOS, CREA EN MI, UN CORAZON PURO
    Señor, en esta Cuaresma, da-me tu luz para que yo pueda asomarme al abismo de tu misterio, hasta enmudecer. Dame sed de ti, de tu verdad, de tu luz, para que tú puedas saciarla. Fe, para que tu luz llene todo mi ser.
    OH, DIOS, CREA EN MI, UN CORAZON PURO
    Espíritu Santo, dame conocimiento de la humildad de Cristo, para ser más humilde. Conocimiento de la pobreza de Cristo, para estar más cerca de los pobres. Conocimiento de la paciencia de Cristo, para crecer en mansedumbre. Conocimiento dela generosidad de Cristo, para ser más "caritativo". Conocimiento de la servicialidad de Cristo, para ser mejor servidor. Conocimiento de la misericordia de Cristo, para revestirme de misericordia. Conocimiento de la oración de Cristo, para orar más y mejor.
    OH, DIOS, CREA EN MI, UN CORAZON PURO
    Haz, Señor, que yo sea un pequeño rayo de sol para el hermano. Que nunca falte la sonrisa en mi corazón y mi rostro. Que ponga en todos mis actos el sello y la semilla de la Pascua. Que viva ya resucitado. Que pueda confortar a los que lloran. Que lleve a todos la Buena Noticia y dicha de Jesús. ¡Ningún día de mi vida sin alguna sonrisa!
    OH, DIOS, CREA EN MI, UN CORAZON PURO
    Se pueden agregar otras peticiones
    OREMOS: Dios Padre misericordioso, te pido que cuando tema, me empujes, cuando dude, me ilumines. Cuando flaquee, me alientes, cuando no quiera continuar, me arrastres, cuando me canse, me animes, cuando caiga me levantes, cuando sea tentado, me sostengas y me fortalezcas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN.
    12 min

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
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