A comienzos del siglo XIX, Madrid era una ciudad atravesada por tensiones visibles e invisibles. Bajo la apariencia de una corte refinada, aferrada al ceremonial y a las formas del Antiguo Régimen, se agitaban fuerzas políticas, sociales y culturales que anunciaban un cambio de época. Este es el marco histórico de la nueva novela de María José Rubio, La marquesa y Bonaparte.