Hay despedidas que no llegan con lágrimas, sino con indiferencia.
Momentos en los que te das cuenta de que ya no duele... pero tampoco te importa. Y eso, a veces, duele más. En este primer episodio, abrimos la puerta a esa etapa donde los recuerdos ya no arden, pero tampoco abrazan.
¿Es olvido? ¿Es resignación? ¿Es paz?
Tal vez es solo el cierre silencioso de un ciclo que alguna vez gritó amor. Hoy te hablo desde ese punto medio entre lo que fuimos y lo que ya no somos.
Un lugar que no se celebra, pero tampoco se llora.
Un lugar donde, simplemente, ya no estás.