La IA puede acelerar nuestra ejecución, pero no puede cargar con nuestra vida.
Y por eso creo que el verdadero reto no es usar o no usar IA. El verdadero reto es aprender a usarla sin renunciar al criterio.
Porque también hay dos extremos peligrosos.
Están quienes confían 100% en la IA, como si una respuesta bien escrita fuera automáticamente una respuesta verdadera.
Y están quienes desconfían 100% de la IA, como si fuera solo otra herramienta más, tipo Excel, PowerPoint o cualquier software.
Yo no la veo así. Para mí, la IA es algo más profundo. Es casi como una hija de la humanidad. Tiene nuestro conocimiento. Nuestro lenguaje. Nuestros descubrimientos. Nuestros errores. Nuestros sesgos. Pero precisamente por eso hay que tener cuidado.
Porque la IA no nació fuera de nosotros. Nació de nosotros.
Y si heredó nuestra inteligencia, también heredó parte de nuestra confusión.
La diferencia es que nosotros no podemos vivir sin consecuencias.
¿Dónde crees que deberíamos trazar la línea entre pedirle ayuda a una IA y delegarle demasiado de nuestra vida?
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