Hy Brasil: La desaparecida isla fantasma celta
Durante siglos, navegantes, cartógrafos o reyes europeos estuvieron convencidos de que existió esta isla.
Una isla misteriosa que aparecía una y otra vez en los mapas más prestigiosos de la Edad Media.
No fue un rumor de taberna.
Estaba dibujada con precisión, contaba con su propio nombre y una ubicación fija.
Nos referimos a Hy-Brasil.
Su historia es uno de los mayores enigmas de la cartografía antigua.
Aparece en los mapas desde el siglo 14.
Representada como una isla circular, a veces dividida por un canal central y situada al oeste de Irlanda.
Cartógrafos de renombre la incluían sin dudar, copiándose unos de otros, durante generaciones.
En aquella época, los mapas fueron unas herramientas estratégicas para el comercio y la expansión.
Y nadie quería admitir que aquel lugar, marcado con tanto detalle, pudiera ser que no existiera.
Hay muchas leyendas que rodean a Hy Brasil.
Decían que era una isla envuelta en una niebla perpetua, solo visible un día cada siete años.
Y que al acercarte a su costa daba la sensación de que se desvanecía de la vista.
Tampoco faltan los relatos fantásticos que hablan de una civilización avanzada por allí.
O de monjes eruditos que la habitaban, custodiando conocimientos prohibidos.
Y otros muchos relatos sobre riquezas imposibles que albergaba.
Pocos se atrevieron a cuestionarla.
Hay registros de expediciones reales que zarparon en su búsqueda.
En documentos ingleses del siglo 15, mencionan esos viajes fallidos.
Testimonios de marineros que juraban haber visto tierra a lo lejos y barcos que regresaban sin nada.
Sin embargo, cada fracaso seguía alimentando la leyenda de Hy Brasil.
Hasta que llegamos a la era de la navegación científica con la mejora en la medición de las longitudes.
Las nuevas cartas náuticas empezaron a confirmar las sospechas.
Que esa isla nunca había existido.
Hy Brasil fue desapareciendo poco a poco de los mapas, encogiéndose, perdiendo detalle y esfumándose del todo en el siglo 19.
No hubo anuncio oficial de su despedida ni ninguna explicación a su desaparición.
Fue borrada en silencio.
Hoy en día, su recuerdo permanece como el de una ilusión colectiva.
Durante más de 400 años, esa isla inexistente alimentó la imaginación de muchas expediciones, condicionó rutas y ocupó un espacio en la mente de Europa.
Simplemente nunca estuvo…