Los ingredientes que necesitamos para una vida victoriosa están en la palabra de Dios. Es esencial para nosotros como sus hijos que escuchemos su palabra. En Mateo 7:24-27, Jesus usa el recurso literario de una metáfora para explicar el resultado de una persona que escucha su palabra y que ademas la pone por obra, contrastando a su vez con otra que la escucha pero no la pone en practica. A ambos personajes les ejemplifica como constructores, y asemeja al que oye su palabra y la practica como una persona que construye su casa sobre una roca, y como esta, a pesar de todo tipo de catástrofes naturales que le sobrevienen, se mantiene firme; caso contrario con aquel que no hizo caso a sus palabras y construyo su casa sobre la arena. Otros textos bíblicos nos animan a ser prontos para escuchar, y lentos para hablar.
Solo en las instancias donde las voces que se escuchan son las de los enemigos, Jesus nos enseña a hacer caso omiso de aquellos individuos que buscan desalentar y ser profetas del desastre. Ejemplo bíblico se puede hallar e Nehemias, cuando el mismo se determina a reconstruir los muros de Jerusalén, y sin importar el desanimo y oposición que tuvo, no presto atención a la voz desalentadora de sus enemigos.