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  • Salmo 51, 12-21 | ¡Tú, Dios, no desprecias un corazón quebrantado y humillado!

    Salmo 51, 12-21

    ¡Dios, crea en mí un corazón puro,
    y renueva la firmeza de mi espíritu!
    No me alejes de tu presencia
    ni retires de mí tu santo espíritu.
    Devuélveme la alegría de tu salvación;
    que un espíritu generoso me sostenga.
    Enseñaré tus caminos a los rebeldes
    y los pecadores volverán a ti.
    Dios, Dios de mi salvación,
    líbrame de la culpa por la sangre que he derramado,
    y mi lengua alabará tu justicia.
    Señor, abre mis labios,
    y mi boca proclamará tu alabanza.
    Porque no te agrada un sacrificio,
    y si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
    Para Dios el sacrificio es un espíritu contrito.
    Tú, Dios, no desprecias un corazón quebrantado y humillado.
    En tu buena voluntad, favorece a Sion
    y reconstruye las murallas de Jerusalén.
    Entonces serán de tu agrado los sacrificios legítimos,
    los holocaustos y las ofrendas perfectas;
    entonces sobre tu altar se ofrecerán novillos.
    ...
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    2 min
  • Salmo 51, 1-11 | ¡Dios, crea en mí un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu!

    Salmo 51

    ¡Apiádate de mí, Dios, por tu amor!
    ¡Por tu gran misericordia, borra mis transgresiones!
    Lávame de toda mi maldad
    y purifícame de mi pecado.
    Yo reconozco mis rebeldías,
    porque siempre tengo presente mi pecado.
    Contra ti solo he pecado
    y he hecho el mal ante tus ojos.
    En tu sentencia te mostrarás justo;
    serás irreprochable cuando juzgues.
    Sé que he sido engendrado en la maldad
    y en el pecado me concibió mi madre.
    Tú amas la sinceridad del corazón
    y en lo secreto me enseñas sabiduría.
    Rocíame con el hisopo para que quede puro,
    lávame para que quede más blanco que la nieve.
    ¡Que yo pueda oír el gozo y alegría,
    y se alegren los huesos que tú quebrantaste!
    No prestes atención a mis pecados
    y borra toda mi maldad.
    ...

    2 min
  • Salmo 130 | Con toda mi alma aguardo al Señor

    Salmo 130

    Desde lo más profundo te invoco, Señor.
    ¡Señor mío, escucha mi voz!
    Estén tus oídos atentos
    a la voz de mi súplica.
    Si tienes en cuenta las culpas, Señor,
    Señor mío, ¿quién podrá subsistir?
    Pero en ti está el perdón,
    para que seas respetado.
    Espero en el Señor, lo espero con toda mi alma;
    estoy a la espera de su palabra.
    Con toda mi alma aguardo al Señor
    como los centinelas a la aurora,
    ¡más que los centinelas la aurora!
    Espera, Israel, en el Señor,
    porque en el Señor está el amor
    y la redención en abundancia:
    él librará a Israel
    de todas sus culpas.

    2 min
  • Salmo 6 | ¡Apiádate de mí, Señor!

    Salmo 6

    Señor, no me corrijas con ira,
    no me castigues con furor.
    Apiádate de mí, Señor, que desfallezco;
    sáname, Señor, porque se tiemblan mis huesos
    y todo mi ser se estremece.
    Y tú, Señor, ¿hasta cuándo?
    ¡Vuélvete a mí, Señor! ¡Líbrame!
    ¡Sálvame por tu misericordia!
    Porque, entre los muertos, nadie se acordará de ti.
    ¿Quién podrá alabarte en la mansión de los muertos?
    Estoy cansado de gemir;
    mis lágrimas humedecen mi cama cada noche
    y empapan mi lecho;
    mis ojos se consumen de tristeza,
    debilitados por todas mis contrariedades.
    ¡Apártense de mí, malhechores!
    Porque el Señor escuchó mi llanto;
    el Señor atendió mi súplica;
    el Señor aceptó mi plegaria.
    ¡Que se avergüencen y tiemblen mis enemigos,
    que retrocedan avergonzados de inmediato!

    2 min
  • Te Deum

    A ti, oh Dios, te alabamos,
    a ti, Señor, te reconocemos.
    A ti, eterno Padre,
    te venera toda la creación.
    Los ángeles todos,
    los cielos y todas las potestades te honran.
    Los querubines y serafines
    te cantan sin cesar:
    Santo, Santo, Santo es el Señor,
    Dios del universo.
    Los cielos y la tierra
    están llenos de la majestad de tu gloria.
    A ti te ensalza
    el glorioso coro de los Apóstoles,
    la multitud admirable de los Profetas,
    el blanco ejército de los mártires.
    A ti la Iglesia santa,
    extendida por toda la tierra, te proclama:
    Padre de inmensa majestad,
    Hijo único y verdadero, digno de adoración,
    Espíritu Santo, Defensor.
    Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
    Tú eres el Hijo único del Padre.
    Tú, para liberar al hombre,
    aceptaste la condición humana
    sin desdeñar el seno de la Virgen.
    Tú, rotas las cadenas de la muerte,
    abriste a los creyentes el reino del cielo.
    Tú te sientas a la derecha de Dios
    en la gloria del Padre.
    Creemos que un día
    has de venir como juez.
    Te rogamos, pues,
    que vengas en ayuda de tus siervos,
    a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
    Haz que en la gloria eterna
    nos asociemos a tus santos.
    Salva a tu pueblo, Señor,
    y bendice tu heredad.
    Sé su pastor
    y ensálzalo eternamente.
    Día tras día te bendecimos
    y alabamos tu nombre para siempre,
    por eternidad de eternidades.
    Dígnate, Señor, en este día
    guardarnos del pecado.
    Ten piedad de nosotros, Señor,
    ten piedad de nosotros.
    Que tu misericordia, Señor,
    venga sobre nosotros,
    como lo esperamos de ti.
    En ti, Señor, confié,
    no me veré defraudado para siempre.

    3 min
  • Santo Rosario | Misterios Gloriosos

    La contemplación de los misterios gloriosos, ha de llevar a los creyentes a tomar conciencia cada vez más viva de su nueva vida en Cristo, en el seno de la Iglesia; una vida cuyo gran 'icono' es la escena de Pentecostés. De este modo, los misterios gloriosos alimentan en los creyentes la esperanza en la meta escatológica, hacia la cual se encaminan como miembros del Pueblo de Dios peregrino en la historia.

    (Rosarium Virginis Mariae)


    Estos misterios se meditan Domingo y Miércoles.

    35 min
  • Oración a Cristo Rey

    ¡Oh Cristo Jesús! ¡Yo te reconozco por Rey universal! Todo cuanto existe, de ti ha recibido el ser. Ejerce sobre mí todos tus derechos, renuevo las promesas de mi bautismo.

    Renuncio a Satanás, y a sus obras, y te ofrezco vivir como buen cristiano. Me esforzaré muy particularmente, por hacer triunfar, en cuanto pueda, los derechos de Dios y de tu iglesia. Te ofrezco, joh Cristo Rey! mis pobres acciones para alcanzar que todos los corazones reconozcan tu amorosísimo reinado, y que de este modo se establezca

    en el mundo el reino de tu paz. Amén.

    1 min
  • Santo Rosario | Misterios Dolorosos

    Los misterios de dolor llevan el creyente a revivir la muerte de Jesús poniéndose al pie de la cruz junto a María, para penetrar con ella en la inmensidad del amor de Dios al hombre y sentir toda su fuerza regeneradora.

    (Rosarium Virginis Marie)

    35 min

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