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1 APRENDIENDO A CONTENTARSE. (10-13)
2 APRENDIENDO A PARTICIPAR. (14-20)
3 APRENDIENDO A DEVOLVER. (21-23)
Juan 12:25-26 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. 26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.
1. REAFIRMADOS
2. RECONCILIADOS
3. REGOCIJÁNDONOS
4. RELAJADOS
5. RENOVADOS
6. REFLEJANDO
1. La necesidad de pedir bien
2. La necesidad de vivir bien
1. Una decisión perfecta [vs.12]
2. Una meta perfecta [vs.13-14]
3.Una compañía perfecta [vs.15]
4. Una regla perfecta [vs.16]
#1 La CRUZ debe ser el centro del PROPÓSITO de Dios para nosotros.
#2 La CRUZ deber ser el centro del PODER de Dios para nosotros.
#3 La CRUZ debe ser el centro de la PROMESA de Dios para nosotros.
#4 La CRUZ debe ser el centro del PATRIMONIO de Dios para nosotros.
#5 La CRUZ debe ser el centro de la PROVISIÓN de Dios para nosotros.
#5 La CRUZ debe ser el centro de nuestra PROMOCIÓN personal.
SANTIAGO
19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;
20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
21 Someteos unos a otros en el temor de Dios.
22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;
23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,
30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.
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