"A veces, las personas más duras para creer, son aquellas que están más cerca de nosotros; no necesariamente por falta de testimonio, sino, por falta de fe. Quizás, con esta historia, somos animados a pensar que, si somos rechazados, no seremos ni los primeros ni los últimos, si al mismo Señor lo rechazaron, ¿Quiénes somos nosotros, para esperar un trato distinto?"