El pueblo de Israel en muchas ocasiones cambió la ley perfecta de Dios por la ley corrupta de los hombres.Dios deseaba cuidar, proteger y guiar a su pueblo a través de sus leyes y mandamientos, pero, por el contrario, los israelitas una y otra vez terminaban abrazando las normas y los estatutos de las naciones paganas. Con el paso del tiempo ellos terminaban sufriendo consecuencias, perdiendo su identidad y lejos de la dulce presencia del Señor.