Toda persona es pecadora, pero aquellos que somos hijos de Dios tenemos a un gran Salvador. Mientras estemos en este mundo tendremos una lucha contra la tentación y contra el pecado, asà que serÃa una mentira el decir que en esta vida se va a acabar esa lucha. La Biblia llama a esta lucha “Guerra Espiritualâ€; es una batalla que nos toca librar, es una guerra que estamos llamados a vivir, que estamos llamados a ganar, y podemos ganar por dos cosas: primero porque nuestro enemigo ya fue derrotado en la cruz, y segundo porque el Señor nos está auxiliando a través de Su EspÃritu para lograrlo.
TÃtulo: Lo que es y no es Guerra Espiritual
Citas bÃblicas: Mateo 11:1-15; Lucas 13:24, 16:16; Hechos 14:22; Filipenses 3:13-14; Salmos 60:4, 119:140, 12:6; 1 Pedro 1:25; 2 Pedro 1:10
En esta porción de las Escrituras el Señor Jesús habla a la gente sobre Juan el Bautista. Thomas Watson, describe a Juan el Bautista como un predicador ferviente, que tras su predicación las personas empezaban a confesar sus pecados. Por tanto, él aprende qué clase de ministro es más probable que aporte mayor bien, a saber, aquel que obra en la conciencia de los hombres. El ministro que aporta mayor bien es aquel que hace a las personas recapacitar sobre sus vidas, no el que los entretiene.
Jesús también habla sobre el reino de los cielos. El reino de los cielos es el gobierno de Cristo en esta tierra sobre todas las personas salvadas que están vivas, en algún periodo especÃfico de tiempo. Mateo 11 dice “…el reino de los cielos sufre violencia…â€. Parece que el Señor Jesús quiere decir que la entrada al reino exige un esfuerzo sincero, una energÃa inagotable, una diligencia suprema. El ser salvo requiere diligencia, no por la salvación (la salvación está segura en Cristo desde que Le conocemos), pero hay que hacer un esfuerzo humano porque nuestra santidad es progresiva, tiene que seguir creciendo. Por lo tanto, ¿qué se requiere? De hombres y mujeres vigorosos, que estén ansiosos de luchar y vencer cada dÃa al enemigo, pero también de mortificar cada dÃa su propio pecado. Mortificar significa: hacer morir. El reino de los cielos no es para débiles, para vacilantes, para los que no se quieren comprometer.
II-¿Qué significa esto para el cristiano?
Significa que nuestra vida es de profesión militar. Es una lucha, por eso dice que el reino de los cielos sufre violencia. Esto nos dice que la manera correcta de conquistar el cielo es esforzándonos, porque nadie entra al cielo sino los violentos. ¿Qué significa esto? Que, aunque el cielo se nos concede de manera gratuita, debemos de luchar por ello. Nuestro trabajo es grande, nuestro tiempo es corto, nuestro maestro es apremiante; por tanto, debemos esforzarnos y no vacilar. La palabra “violentos†solo existe en Mateo 11:12. Para conocer el contexto del Señor Jesús para usar esa palabra (en el original “biastésâ€), esta palabra se usaba para describir a una persona que realizaba un esfuerzo extenuante, hasta el cansancio, lleno de fuerza y resistencia, a esa violencia se refiere. Ahora, el texto nos habla del reino espiritual, por ende, hablamos de una violencia espiritual.
III-¿Qué es violencia espiritual?
Primero, veamos cuatro puntos para saber qué NO es violencia espiritual:
No es pegarle cuatro gritos al aire al demonio.
No es darle órdenes al Señor.
No es andar haciendo exorcismos.
No es entrar en un estado de éxtasis y agarrarse con espÃritus.Ahora, ¿qué SI es violencia espiritual?
En Salmos 60:4 se habla de una lucha por la verdad, y la Verdad es La Palabra de Dios.
En 2 Pedro 1:10 se dice que es una lucha por la propia santificación.