El humanismo y la sicología nos dijeron que la vara y el castigo físico que se propina, no para hacer daño, sino para hacer consciente de una falta, es de todos modos abusivo. Esta generación compró esa idea, y aun personas dentro de la iglesia creen eso. Pero eso no es verdad. El ejercicio de la disciplina física sigue siendo bíblico. Para la persona que no ha entendido que la disciplina de los hijos puede aplicarse mediante el uso de la vara, dentro del modelo bíblico, tampoco entenderá que para Dios no será problema causarle dolor para disciplinarnos. El escritor de la epístola a los Hebreos en este pasaje quiere continuar animando a los receptores de la epístola, animándole que lo que están sufriendo, persecuciones y otras aflicciones, no es que Dios los abandonó o fue negligente, sino que está amándolos, disciplinándolos. Proverbio enseña que el padre que no castiga y no disciplina a su hijo en realidad lo odia y lo encamina a la perdición, pero el que usa la vara lo ama y lo dirige por la senda del bien. Escucha aquí