Las relaciones humanas pueden llegar a ser complejas y eso aplica incluso si somos creyentes. Vamos a tener puntos de acuerdo, pero por nuestra lucha con el pecado también van a surgir diferencias.
En este pasaje veremos cómo Pedro y Pablo pasaron de tener un gran acuerdo en Jerusalén a lidiar con una diferencia profunda en Antioquía; sin embargo, a pesar de ello la verdad del evangelio es afirmada como lo esencial en la unidad y lo que debe ser defendido en la diferencia.
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