¿Ya soltaste lo que los años pasados te hicieron cargar?
Heridas no sanadas, culpas no resueltas, injusticias no perdonadas, pensamientos de escasez y falta de prosperidad, perdida de seres queridos, etc.
Inicia el año con la certeza de que el mal que te aconteció, Dios lo puede encaminar a bien.