Al leer todo ese grande amor que Dios y su Hijo Amado, hicieron por nosotras, me di cuenta, que no debo dejar que la tristeza me dirija, cuando Cristo estaba triste oraba, cuando tenía miedo oraba, cuando sanaba a otros oraba , el siempre siento la necesidad de hablar con Dios de buscarle, de fortalecerse y al recodar el propósito de Él en este mundo, lo soportó todo. Así que Él es el mejor ejemplo a seguir, el dador y por el que fuimos hechos, nuestro hermano, nuestro redentor y nuestro intercesor Cristo Jesús