Como hijos de Dios estamos llamados a vivir bajo la sobra de Dios, a hacer nuestra habitación bajo su cuidado, a vivir siempre en su presencia, adorándolo y alineados a sus mandamientos y nada nos va a poder destruir, sin embargo, podemos pasar por momentos difíciles, por circunstancias adversas, por tiempos de angustia, pero nunca estaremos solos, Dios estará con nosotros, Él nos promete que nos librará de todo mal, que tendremos victoria sobre todo, que nos glorificará, que nos dará larga vida terrenal, pero por sobre todo nos dará vida eterna.