La humanidad está plagada de sentimientos de culpa, fracaso, vergüenza y quebrantamiento, pero con demasiada frecuencia buscamos en todas partes menos en Aquel que puede ayudarnos, el Hijo de Dios. Jesús es el verdadero Hijo de Dios, la esperanza de este mundo. Su muerte y resurrección son la única esperanza para la desesperación de las personas, y necesitamos ser lo suficientemente atrevidos y valientes para decírselo al mundo, sin importar el costo, para que puedan encontrar su esperanza en Él.