Por causa de ser hijos de Dios tenemos el privilegio de ser guiados por el Espíritu Santo. La Palabra nos dice que estamos bajo la gracia, y ya no bajo la ley, y por eso, el Espíritu Santo ahora habita en nosotros. Confíe en que usted es guiado por Dios, porque Dios quiere lo mejor para usted, y no quiere que sufra.