Bienvenidos a este nuevo episodio. Hoy vamos a reflexionar en un versículo que habla directamente al corazón de quienes tienen autoridad, liderazgo o responsabilidad sobre otros. Estamos en Efesios 6:9, un pasaje breve, pero profundamente desafiante.
Pablo escribe a los creyentes y les recuerda algo esencial:
Si Dios te ha dado autoridad, úsala con respeto, justicia y humildad.
En Efesios 6:9, Pablo les dice a los amos —y hoy podríamos decir a empleadores, supervisores, líderes o cualquier persona que dirige a otros— que deben tratar a quienes están bajo su cuidado con la misma consideración que ellos esperan recibir. Nada de amenazas, nada de abuso, nada de trato duro o injusto.
¿Por qué?
Porque todos, absolutamente todos, tenemos un mismo Señor en el cielo. Y ese Señor no hace acepción de personas. Él no ve rangos, títulos, posiciones o estatus. Él mira el corazón. Y espera que quienes tienen autoridad reflejen su carácter.
Este versículo nos recuerda que la autoridad cristiana no se basa en dominar, sino en servir. No se trata de imponer miedo, sino de inspirar respeto. No se trata de controlar, sino de cuidar.
La verdadera autoridad se ejerce con amor, con responsabilidad y con la conciencia de que Dios observa cómo tratamos a los demás.
Así que, si lideras un equipo, si diriges un grupo, si tienes personas bajo tu responsabilidad, este versículo es para ti.
Pregúntate:
—¿Estoy liderando como Cristo me enseñó?
—¿Estoy tratando a otros con justicia y dignidad?
—¿Estoy usando mi autoridad para edificar o para imponer?
Efesios 6:9 nos invita a recordar que el liderazgo es un privilegio, pero también una responsabilidad espiritual.
Gracias por acompañarme en este episodio. Que este pasaje nos inspire a liderar con el corazón de Cristo, con humildad, con justicia y con amor.
Nos escuchamos en el próximo episodio.
Pastor Jose Luis Elguera