Existen tres puntos importantes que se le ha llevado a María un lugar que no le corresponde:
1. A María no se le debería orar. El ángel solo hizo una declaración que menciona el propósito de Dios en su vida, pero en ningún momento se rinde ante ella.
2. María no es nuestra intercesora. Nuestro clamor el Señor, no necesitamos de ella para que esto sea posible, ya que él nos oye.
3. María no es nuestro socorro, nosotros podemos acercarnos ante Dios con libertad y confianza, ya que Él es nuestra fortaleza y pronto auxilio en las tribulaciones.