Isaias 58:11: Entonces yo, el Señor, te guiaré siempre, y en tiempos de sequía satisfaré tu sed; infundiré nuevas fuerzas a tus huesos, y serás como un huerto bien regado, como un manantial cuyas aguas nunca faltarán.
El Padre cumplió, proveyendo por medio de la fe en su Hijo, su espíritu quien vendría a vivir permanentemente en nuestros corazones para que así no tuviésemos que buscar ninguna otra fuente de satisfacción. Cristo el proveedor del agua viva!