Las primicias demuestran que Dios tiene prioridad. Si usted santifica las primicias a Dios, Dios santifica lo restante. Las primicias tienen poder de multiplicación, por lo tanto, la bendición responsará sobre usted. Jesús mismo fue ejemplo al ser primicia de resurrección. Honremos a Dios con nuestras primicias, y veamos como obra en nuestras vidas.