A través de los tiempos, la gente acaba pensando siempre que durante cada acontecimiento trágico o una catástrofe, sucede porque Dios se ha olvidado del mundo, que ha perdido su poder o, porque ha desaparecido de la escena y por lo tanto se niega su existencia. Y en consecuencia, muchas personas dejan de creer en Dios y que solo Él tiene el control de las circunstancias. Estas son una clara evidencia de que su fe no está en la persona adecuada. La desesperanza, el enojo, el miedo y la muerte, pueden ser agentes que puedan sacudir la fe de más de una persona, pero al creyente que a puesto su fe en Dios, la roca inamovible, sabrá que Dios tiene el control absoluto de todas las cosas y circunstancias que le rodeen. Es fe en Dios y perspectiva de Dios en el corazón lo que nos hace enfrentar las circunstancias adversas. Dios siempre ha estado en control de todas las cosas y no existe nada fuera de su orden divino. ¡Cree, Dios tiene el control de tu vida!