En el capítulo 4, escuchamos ecos de anteriores amenazas, pero predomina la esperanza gloriosa de un tiempo último donde habrá restauración y salvación, y las naciones acudirán a la casa de Dios.
En este capítulo, encontramos profecías que ya se cumplieron, otras que se están cumpliendo, y unas más, todavía por cumplir.