Si recordamos nuestro propósito fundamental, dar gloria a Dios y gozarnos de Él para siempre, podemos pensar en cuales de nuestras relaciones, le damos gloria a Dios.
Muchas veces, nosotros anteponemos nuestra comodidad o alguna otra cosa, sobre la gloria de Dios. ¿Reconoces alguna situación así en tu vida?