De todas las leyes que rigen tu vida, ¿cuál es tu favorita? Esta
pregunta nos suena rara porque muchas de las leyes en nuestras vidas
nos complican la vida, y no parecen ser pensadas para nuestro bien.
Sin embargo, el Salmo 119 alaba la ley. El salmista sabe que la ley
de Dios realmente es para nuestro bienestar. Ahora, en Cristo, toda
la ley ha sido cumplida, y esto nos libera amar la ley (y el dador de
la ley) aún más.