
Sign up to save your podcasts
Or


En la vida de cualquier persona sin importar su estilo, su rostro, su procedencia, todos hemos vivido en momentos de absoluta tensión, desgracia, estrés, ansiedad, donde sentimos que los peores adjetivos calificativos son expresamente para nosotros.
Son esos momentos donde recurrimos a uno de los recursos que tiene el creyente: la oración. Pero cuando usamos este bello hábito, regularmente pedimos por cosas externas para que las circunstancias mejoren, es decir, hacemos oraciones a la segura, que hablan de nuestro éxito o cosas materiales.
Por eso en esta serie aprenderemos a hacer oraciones peligrosas, basadas en algunas oraciones que hizo el Rey David.
En la vida de cualquier persona sin importar su estilo, su rostro, su procedencia, todos hemos vivido en momentos de absoluta tensión, desgracia, estrés, ansiedad, donde sentimos que los peores adjetivos calificativos son expresamente para nosotros.
Son esos momentos donde recurrimos a uno de los recursos que tiene el creyente: la oración. Pero cuando usamos este bello hábito, regularmente pedimos por cosas externas para que las circunstancias mejoren, es decir, hacemos oraciones a la segura, que hablan de nuestro éxito o cosas materiales.
Por eso en esta serie aprenderemos a hacer oraciones peligrosas, basadas en algunas oraciones que hizo el Rey David.
En la vida de cualquier persona sin importar su estilo, su rostro, su procedencia, todos hemos vivido en momentos de absoluta tensión, desgracia, estrés, ansiedad, donde sentimos que los peores adjetivos calificativos son expresamente para nosotros.
Son esos momentos donde recurrimos a uno de los recursos que tiene el creyente: la oración. Pero cuando usamos este bello hábito, regularmente pedimos por cosas externas para que las circunstancias mejoren, es decir, hacemos oraciones a la segura, que hablan de nuestro éxito o cosas materiales.
Por eso en esta serie aprenderemos a hacer oraciones peligrosas, basadas en algunas oraciones que hizo el Rey David.
En la vida permitimos ciertos hábitos para ayudarnos a lidiar con la vida, pero a veces estos malos hábitos se vuelven parte de nuestra identidad.
Es importante entender que cuando estos hábitos se vuelven lo que somos, se convierten en algo peligroso, algo que no trae vida.
Es tiempo de separar nuestra identidad como hijos de Dios de estos hábitos “necesarios” y reconocerlos como realmente son: pecados.
En la vida permitimos ciertos hábitos para ayudarnos a lidiar con la vida, pero a veces estos malos hábitos se vuelven parte de nuestra identidad.
Es importante entender que cuando estos hábitos se vuelven lo que somos, se convierten en algo peligroso, algo que no trae vida.
Es tiempo de separar nuestra identidad como hijos de Dios de estos hábitos “necesarios” y reconocerlos como realmente son: pecados.
En la vida permitimos ciertos hábitos para ayudarnos a lidiar con la vida, pero a veces estos malos hábitos se vuelven parte de nuestra identidad.
Es importante entender que cuando estos hábitos se vuelven lo que somos, se convierten en algo peligroso, algo que no trae vida.
Es tiempo de separar nuestra identidad como hijos de Dios de estos hábitos “necesarios” y reconocerlos como realmente son: pecados.
En la vida permitimos ciertos hábitos para ayudarnos a lidiar con la vida, pero a veces estos malos hábitos se vuelven parte de nuestra identidad.
Es importante entender que cuando estos hábitos se vuelven lo que somos, se convierten en algo peligroso, algo que no trae vida.
Es tiempo de separar nuestra identidad como hijos de Dios de estos hábitos “necesarios” y reconocerlos como realmente son: pecados.
Los salmos son canciones escritas por diferentes israelíes que vivieron momentos de profunda oscuridad en cuevas que desconocían y recitar esos poemas en tierras extrañas los mantuvo en la cordura en un mundo de absoluta locura, transportándolos a otra dimensión a la que hoy también podemos acceder.
From the publisher's feed