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Or


Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: “Tomen, coman; esto es Mi cuerpo.” 27 Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: “Beban todos de ella; 28 porque esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchospara el perdón de los pecados. 29 Les digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con ustedes en el reino de Mi Padre.”
30 Y después de cantar un himno, salieron hacia el Monte de los Olivos.
31 Entonces Jesús les dijo: “Esta noche todos ustedes se apartarán por causa de Mí, pues escrito está: ‘Herire al pastor, y las ovejas del rebaño se dispersaran.’ 32 Pero después de que Yo haya resucitado, iré delante de ustedes a Galilea.” 33 Pedro Le respondió: “Aunque todos se aparten por causa de Ti, yo nunca me apartaré.” 34 Jesús le dijo: “En verdad te digo que esta misma noche, antes que el gallo cante, Me negarás tres veces.” 35 Pedro le dijo: “Aunque tenga que morirjunto a Ti, jamás Te negaré.” Todos los discípulos dijeron también lo mismo.
36 Entonces Jesús llegó con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a Sus discípulos: “Siéntense aquí mientras Yo voy allá y oro.” 37 Y tomando con El a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse. 38 Entonces les dijo: “Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte; quédense aquí y velen junto a Mí.”
39 Y adelantándose un poco, cayó sobre Su rostro, orando y diciendo: “Padre Mío, si es posible, que pase de Mí esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú quieras.” 40 Entonces vino Jesús a los discípulos y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: “¿Conque no pudieron velar una hora junto a Mí? 41 Velen y oren para que no entren en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.”
42 Apartándose de nuevo, oró por segunda vez, diciendo: “Padre Mío, si esta copano puede pasar sin que Yo la beba, hágase Tu voluntad.” 43 Vino otra vez Jesús y los halló durmiendo, porque sus ojos estaban cargados de sueño. 44 Dejándolos de nuevo, se fue y oró por tercera vez, y dijo otra vez las mismas palabras. 45 Entonces vino a los discípulos y les dijo: “¿Todavía están durmiendo y descansando? Vean, ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. 46 ¡Levántense! ¡Vamos! Miren, está cerca el que Me entrega.”
Llegó, pues, Jesús y halló que ya hacía cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. 18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros; 19 y muchos de los Judíos habían venido a la casa de Marta y María, para consolarlaspor la muerte de su hermano. 20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, Lo fue a recibir, pero María se quedó sentada en casa.
21 Y Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Aun ahora, yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios Te lo concederá.” 23 “Tu hermano resucitará,” le dijo Jesús.
24 Marta Le contestó: “Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final.” 25 Jesús le contestó: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá, 26 y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”27 Ella Le dijo: “Sí, Señor; yo he creído que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, o sea, el que viene al mundo.”
28 Habiendo dicho esto, Marta se fue y llamó a su hermana María, diciéndole en secreto: “El Maestro está aquí, y te llama.” 29 Tan pronto como ella lo oyó, se levantó rápidamente y fue hacia El.
30 Porque Jesús aún no había entrado en la aldea, sino que todavía estaba en el lugar donde Marta Lo había encontrado. 31 Entonces los Judíos que estaban con ella en la casa consolándola, cuando vieron que María se levantó de prisa y salió, la siguieron, suponiendo que iba al sepulcro a llorar allí.
32 Al llegar María adonde estaba Jesús, cuando Lo vio, se arrojó a Sus pies, diciendo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.” 33 Ycuando Jesús la vio llorando, y a los Judíos que vinieron con ella llorando también, se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció. 34 “¿Dónde lo pusieron?” preguntó Jesús. “Señor, ven y ve,” Le dijeron.
35 Jesús lloró. 36 Por eso los Judíos decían: “Miren, cómo lo amaba.” 37 Pero algunos de ellos dijeron: “¿No podía Este, que abrió los ojos del ciego, haber evitado también que Lázaro muriera?”
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