Dios usó sueños y visiones en el Antiguo Testamento para:
revelar Su plan,
promover Su plan y
poner a Su pueblo en lugares de influencia.
TRES EJES: PERSONAS - LUGARES - TIEMPOS
Génesis 28:11-22 TLA
“Cuando llegó a cierto lugar, se quedó allí para pasar la noche, pues ya había oscurecido.
Tomó una de las piedras que allí había, recostó su cabeza sobre ella y se acostó a dormir. Esa noche tuvo un sueño.
En ese sueño vio una escalera que llegaba hasta el cielo, y por ella los ángeles de Dios.
Desde la parte más alta de la escalera, Dios le decía:
«Yo soy el Dios de Abraham y de Isaac. A ti y a tus descendientes les daré la tierra donde ahora estás acostado.
¡Tus descendientes serán tan numerosos como el polvo de la tierra! Y habitarán todo este gran país.
Por ti y por tus descendientes, todos los pueblos de la tierra serán bendecidos.
Yo estaré contigo, y no te abandonaré hasta cumplir lo que te he prometido.
Te cuidaré por dondequiera que vayas, y te haré volver a esta tierra».
Cuando Jacob despertó de su sueño, dijo muy asustado:
«¡Qué lugar tan terrible es este! De veras que Dios está aquí, y yo no lo sabía.
¡Esta es la casa de Dios! ¡Esta es la puerta del cielo!»
A la mañana siguiente Jacob se levantó muy temprano, tomó la piedra que había usado para recostar su cabeza, y se la dedicó a Dios, echándole aceite encima.
Y aunque al principio la ciudad donde estaba la piedra se llamaba Almendro, Jacob le puso por nombre Betel, que significa «casa de Dios»