Todo el mundo se desvive por el Internet. Vamos entonces a hablar mal de Inernet o, mas bien, vamos a denunciar la arrogancia, la insolencia, el nuevo furor ideológico del moderno dogmatismo tecnológico.
Se ha remplazado la ideología del progreso con la ideología de la comunicación, con sus nuevas tecnologías de la información y sus nuevas redes electrónicas.