Hay nombres que se vuelven eternos.
El de María Antonieta es uno de ellos. Reina, madre, símbolo de poder y tragedia.
Pero su historia no termina con la guillotina…
sino con el misterio que rodeó a su hijo, el pequeño Luis XVII: el heredero que desapareció tras los muros del Temple.
Oficialmente murió en prisión a los diez años,
pero durante siglos más de cien hombres aseguraron ser él.
Entre conspiraciones, impostores y un corazón conservado en secreto,
este episodio te lleva al corazón más triste —y fascinante— de la historia francesa.
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