No salgas, no hables, no pienses,
las veredas que pisas tienen sus espías llamados hombres viento
mujeres abuelas y niños flores,
no llores, no rías, no respires,
porque si respiras, se perderá el mundo que parece de los vivos
cimentado sobre una tierra de muertos.
No pienses, no sonrías, deja de escribir,
que el presente hable por sí solo.