David habla de su arrepentimiento y de como ahora, en vez de pecar contra Dios, desea enseñar a los rebeldes los caminos de Dios y alabar a Dios.
"Entonces enseñaré a los rebeldes tus caminos, y ellos se volverán a ti. Perdóname por derramar sangre, oh Dios que salva; entonces con alegría cantaré de tu perdón. Desata mis labios, oh Señor, para que mi boca pueda alabarte", (Salmo 51:13-15, NTV).
"Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti. Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia. Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza", (Salmo 51:13-15, RV60).