Hay historias que suben y bajan, pero nunca pierden emoción. Y una de ellas comenzó hace más de 140 años en Valparaíso. Un 1 de diciembre de 1883, un artefacto sencillo y atrevido logró domesticar la pendiente del cerro Concepción: el ascensor que uniría, en segundos, el plan con la altura.