A lo largo de nuestra vida laboral nos vemos expuestos a situaciones diversas que pueden derivar en una incapacidad. Hablamos de incapacidad laboral cuando un trabajador o trabajadora no es capaz de realizar las funciones habituales de su puesto de trabajo. La LGSS reconoce dos tipos de incapacidad del trabajador a la hora de desarrollar su actividad profesional: la Incapacidad Temporal y la Incapacidad Permanente. Pueden tener su origen tanto en enfermedades como en accidentes, relacionados o no con el ámbito laboral. Este reconocimiento de la incapacidad se engloba dentro de la acción protectora de la Seguridad Social que se articula, entre otras, en forma de prestaciones económicas.
Conocemos las principales claves junto a Diego Amaro, de Iuris Estudio Jurídico.
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