Ricardo Palma, escritor peruano del siglo XIX, tuvo una vasta producción literaria que abarcó distintos géneros, desde poesía, teatro, novelas, memorias, hasta las famosas tradiciones.
Las llamadas tradiciones son historias a modo de novelas históricas, donde destaca el uso del humor y la ironía. La narrativa versa sobre acontecimientos cotidianos sucedidos durante la Colonia e inicios de la República. Los personajes son mayormente de los estratos sociales medio y alto.
La crítica acusa a Ricardo Palma de no tener rigor científico en la elaboración de sus escritos históricos; sin embargo, no se tiene en cuenta, su disciplinada labor en la búsqueda de fuentes documentales para el desarrollo de sus textos.
En “La monja de la llave”, que relata la atribulada historia de amor de una joven, el autor también hace un repaso sobre el contexto donde se desarrolla la historia. Presenta cómo se desarrolló la fundación del Monasterio en[NV1] donde se refugia la protagonista. De manera irónica hace una crítica a la gestión del virrey conde de Villardompardo, al señalar que su gran obra pública fue: “adoquinar la Vía Láctea”.
Violante de Rivera es la protagonista, una joven del estrato social alto del Virreinato del Perú, que, por el ímpetu de la edad y las pasiones juveniles, es presa de una desgracia que la condena a la desdicha y el encierro.