Los medios de comunicación han perdido el norte arrastrados por la influencia de las redes sociales que espectacularizan los hechos de actualidad que convierten en información interesada elaborada al segundo. La información pierde así sus señas de identidad basada en el rigor, la claridad y el equilibrio convertida en espectáculo audiovisual. Y convertida en espectáculo la información magnifica los hechos obligadas a poner el acento en lo más violento y disruptivo que confunde al receptor, al que hurta su capacidad para elaborar su propia opinión aturdido por el exceso de imágenes e informaciones reiterativas plagadas de errores, en aras del espectáculo. Los medios pierden así su crédito e influencia social, y el respecto que deben a sus espectadores.