Quizás el paso más fácil en el proceso de mejora continua es celebrar el éxito de un proyecto con mejoras mensurables y la sensación colectiva de que las luchas, incluso los fracasos, valieron la pena. ¿A quién no le encanta una excusa para un almuerzo fuera de la empresa o un “happy hour”?
Desafortunadamente, una de las partes más difíciles de desarrollar una cultura de mejora continua se produce inmediatamente después del brindis de celebración: asegurarse de que la victoria recién obtenida sea una de muchas más por venir, y no solo una "flor de un día", o como se dice en inglés de los éxitos musicales solitario, un “one hit wonder”. Todos los fans de "Tainted Love" saben lo triste que es cuando no hay un éxito posterior. De hecho, uno de los problemas más persistentes que enfrentan las organizaciones enfocadas en la mejora continua es lo que se puede llamar "síndrome de una sola vez". Por lo general, la verdadera intención de la mejora de procesos organizados es cambiar de manera sostenible la cultura de la organización. Cuando una inversión para capacitar a los empleados en las herramientas y métodos de Lean / Six Sigma produce un éxito inicial, ciertamente es valiosa, pero no es suficiente. El objetivo es una cultura constante y sostenida de resolución de problemas: una pared de discos de platino producidos durante muchos años, no solo un sencillo top 10.