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La dopamina es un neurotransmisor cerebral esencial en funciones como el movimiento, la motivación y el aprendizaje. Y está muy presente en los sistemas de recompensa, los que nos empujan a repetir lo que nos hace sentir bien.
Una nueva investigación científica exploran la capacidad de la inteligencia artificial para detectar las emociones humanas, con dispositivos electrónicos wearables, ergonómicos. La investigación tiene impacto en aplicaciones de interfaces cerebro-máquina, salud mental y entornos de inteligencia artificial afectiva.
El impulso de socializar está profundamente arraigado en nuestra biología y evolución. Dependemos de la cooperación para sobrevivir. Cuando interactuamos el cerebro libera oxitocina, dopamina y endorfinas, neurotransmisores que reducen el estrés y fortalecen la salud física y mental. Estudios de neuroimagen revelan que las áreas cerebrales asociadas al miedo y la incertidumbre se calman cuando estamos acompañados.
Sabemos que nuestro sistema nervioso responde a las amenazas, pero en ocasiones hay una respuesta exacerbada, es el estado de hiperalerta. El estrés mantenido en el tiempo lo que desencadena estos mecanismos y consecuencias negativas tanto físicas como mentales.
Recientes investigaciones han demostrado que el dolor emocional y el dolor físico comparten los circuitos del dolor en el cerebro. Han testado que esta común activación permite que los analgésicos alivien también el dolor emocional.
En la búsqueda de estrategias para rejuvenecer células ya hay nuevas revelaciones con la llamada reprogramación parcial que busca retrasar el envejecimiento. Estudios neurocientíficos del CBMSO del CSIC, intentan entender el impacto en el sistema nervioso y en el cerebro de la reprogramación neuronal parcial
Se revela por primera vez que la cleptomanía no es sólo un trastorno impulsivo, una conducta que el paciente no puede controlar, sino también compulsivo, un comportamiento que se hace de manera reiterada para aliviar un malestar emocional. El IDIBELL y el Hospital de Bellvitge lo han estudiado en una amplia muestra.
Moverse, el deporte, es bueno para la salud, pero ahora también recientes estudios han demostrado que la actividad física favorece el aprendizaje. Genera procesos neurofisiológicos que consecuentemente producen un rendimiento óptimo en tareas cognitivas exigentes, ya que promueven la activación neurológica y fisiológica.
Durante el neurodesarrollo existen momentos críticos en los que determinadas regiones cerebrales van a ser más plásticas tanto para lo positivo como para lo negativo. Hay un impacto de ciertas adversidades y consecuencias negativas en el neurodesarrollo.
Las guerras además de las trágicas consecuencias inmediatas de muerte y destrucción ocasionan a medio y largo plazo efectos muy negativos en el cerebro, especialmente de los niños. Ya hay investigaciones que demuestran que los niños expuestos a entornos de violencia extrema presentan una menor densidad de materia gris en regiones clave para el procesamiento cognitivo. Se investiga ahora en los efectos intergeneracionales.
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