El Santo Oficio no tiene un origen español. Entonces, ¿en qué momento y dónde tiene su verdadero origen? Este tribunal religioso fue creado en el 1185 por el Papa Lucio III, quien lo convirtió en un instrumento para combatir la herejía albigense en el sur de Francia. Para ser considerado un hereje hace falta estar bautizado y someterse a la ordalía (juicio de Dios), que consiste en superar una serie de pruebas divinas en las que se dirime la culpabilidad o la inocencia del reo. Exposición del profesor Fernando Gil González.