Titanic nos enseñó que todo es un juego de azar, que vivir es un don y no podemos desperdiciarlo, nos enseñó que la vida es una partida de póker, no sabemos las manos que tendremos después, por ello hay que aprender a tomar la vida tal y como viene, así haremos que cada día cuente… nos enseñó que todo puede cambiar en un instante, que el amor llega en los momentos más inesperados y que todos viajamos en el mismo barco… puede que un iceberg choque contra nosotros, pero debemos tener una cosa clara: si tú saltas, yo salto ¿recuerdas?…