La introversión y la extroversión son dos dimensiones de la personalidad que describen las diferencias en la forma en que las personas obtienen y dirigen su atención o su interés.
Estas características influyen en la manera en que interactuamos con los demás, cómo procesamos la información y cómo manejamos las situaciones cotidianas.
Aunque la mayoría de las personas tienen rasgos tanto introvertidos como extrovertidos, cada individuo tiende a inclinarse hacia uno de los extremos según las circunstancias.