Hemos comprobado que tenemos libertad para asignar el significado que queramos a los acontecimientos de nuestra vida, y que ejercer este maravilloso poder es el primer paso para comenzar a transformar nuestra percepción. En este encuentro damos un paso más: somos la fuente de nuestra experiencia, por tanto, somos responsables de la misma y esta afirmación que debemos aprender a experimentar con humildad y aceptación, nos abre la puerta a una sanación que sólo depende de nuestra voluntad.