El relato bíblico nos confirma, en distintas etapas de la historia, que Dios siempre está presente como el Invitado Secreto, el protagonista de las fiestas, presente en Su plenitud para tener comunión con nosotros.
El relato bíblico nos confirma, en distintas etapas de la historia, que Dios siempre está presente como el Invitado Secreto, el protagonista de las fiestas, presente en Su plenitud para tener comunión con nosotros.