Después de ser elegido Emperador de Roma, Adriano viaja por todo su imperio, pero no olvida al pequeño municipio donde nació (Santiponce), y desde allí donde se encuentre, ordena construir en Italica construcciones similares a las que ve en otras partes de su imperio, con los materiales de mas alta calidad. Quiere que Itálica le recuerde siempre.