El patio de recreo de los centros escolares es uno de los espacios con más posibilidades educativas si lo diseñamos con esos objetivos. Ver crecer tomates o lechugas en un pequeño huerto les ayudará a conocer el proceso de crecimiento de las plantas y a reconocer los olores de sus hojas, y a distinguir los diferentes tonos de verdes y a tocar la piel suave o áspera de las diferentes hortalizas, saborear su interior, recoger las semillas, ver llegar a insectos a las flores y las plantas y también algo tan importante como reconocer el valor del agua para que todo ello sea posible. Y todo ello en un pequeño espacio.